¿Trabajo o esclavitud?

Grupos exigen más supervisión y cambios en el sector agrícola

WASHINGTON, D. C.— Un llamado al cambio y medidas efectivas.

Esa fue la petición que extrabajadores agrícolas y el centro Robert F. Kennedy (RFK) realizaron ayer ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH).

“Una vez que estamos en Estados Unidos enfrentamos abusos, humillaciones; no tenemos beneficios básicos para trabajadores; somos víctimas de discriminación por nuestro idioma y raza”, dijo Librada Paz, quien trabajó en el campo.

“La mujeres son especialmente vulnerables al abuso sexual por parte de empleadores y compañeros de trabajo. Es una situación repetitiva y ampliamente esparcida. Los niños, a su vez, están expuestos a acoso, humillación y mutilaciones”, expresó.

A pesar del formalismo de la ocasión Paz no pudo contener las lágrimas al recordar su propia experiencia y la vergüenza y miedo que sentía cuando trabajaba en los campos.

Al otro lado de la sala los miembros de la CIDH la escuchaban con atención mientras el Gobierno estadounidense, representado por el Departamento del Trabajo, preparaba su defensa.

Michael Hancock, quien representó a la división de salarios y horas del Departamento del Trabajo, indicó que desde 2009 se han realizado cinco mil 658 investigaciones y se ha logrado recaudar 11.6 millones de dólares de sueldos impagos. Asimismo destacó que se ha contratado a 300 investigadores nuevos además de entregar nuevas guías a empleadores y trabajadores respecto a los deberes y derechos de cada uno.

“Estamos usando todas las herramientas posibles para llegar a los jornaleros”, dijo. “Sabemos que el sistema no es perfecto. Esta es una población frente a la que es difícil ejercer un control, ya que están asustados”, agregó.

El centro RFK pidió que la CIDH demande más información respecto a los pasos que se han tomado para mejorar las condiciones de los trabajadores agrícolas. También exigió que se investigue la situación y se haga un reporte al respecto.

En cuanto a las regulaciones sobre el trabajo infantil el Departamento del Trabajo trató de implementar cambios este año con una nueva norma que pretendía dar mayores protecciones a niños que laboran en los campos. La regla actual sobre trabajo agrícola infantil establece una edad mínima de 18 años para el trabajo considerado peligroso en los sectores no agrícolas y de 16 para el área agrícola.

No obstante, en la práctica, niños de 12 y 13 años pueden trabajar con el consentimiento de sus padres. Incluso un menor de entre 10 y 11 puede laborar en el campo por no más de ocho semanas en el año.

Según las estadísticas manejadas por el Fondo México-Americano para la Defensa Legal y la Educación (MALDEF), 87% de los 400 mil jornaleros menores de edad son hispanos, un grupo con una tasa de deserción escolar que cuadruplica el promedio nacional.