Impuesto a bebidas desata intensa pelea

La medida H subiría un centavo por onza a la venta de bebidas azucaradas
Impuesto a bebidas desata intensa pelea
Uno de los motivos por los cuales la Medida H se puso ante los electores: reducir una de las tasas de obesidad más altas del país.
Foto: AP

En su natal Jalisco, por falta de dinero, Jesús Ordaz sólo tomaba agua. Aquí no le falta al menos una lata de refresco en la comida. “En la casa yo soy el que tomo más, una o dos sodas diarias”, reconoce.

Ordaz, residente de la ciudad de El Monte desde hace 25 años, está preparado para lo que pueda pasar si los votantes aprueban este 6 de noviembre la Medida H, que subiría un centavo por onza al impuesto por la venta de bebidas azucaradas que se cobra a los negocios.

Él sabe que al final podría pesarle en el bolsillo, pero entiende las razones. “Para mí está bien que suban el precio, para ver si así dejamos de tomar tanta soda”, dice.

Ese es precisamente uno de los motivos por los cuales la Medida H se puso ante los electores: reducir una de las tasas de obesidad más altas del país. Otro es generar un ingreso anual de 3.7 millones a 7 millones a las arcas de la Ciudad de El Monte, que promete invertirlo en servicios públicos.

Lo que jamás esperaron sus autores era enfrascarse en una lucha contra Goliat, la Asociación Americana de Bebidas, que ha gastado 1.3 millones de dólares para vencer la iniciativa, convirtiéndose en la campaña política que más dinero ha empleado en la historia de ese pequeño municipio.

“La Medida H es un impuesto más sobre las bebidas que afecta mucho más que los refrescos”, afirma un anuncio de TV en español que se trasmite por todo el Valle de San Gabriel. “Adjudica impuestos a cosas no esperadas, como la horchata, aguas frescas, bebidas deportivas, tés con gas y hasta jugos”, continúa.

Dentro y fuera de El Monte también circula propaganda en cantonés, vietnamita y chino, que advierte que no hay garantía de que los funcionarios usen las ganancias para los residentes. “Esto lo hemos visto antes, el dinero de nuestros impuestos va al Fondo General de El Monte y los políticos lo pueden usar para lo que ellos quieran”, asegura la publicidad.

Muchas tiendas minoristas en esa ciudad tienen carteles con la frase “No a la Medida H” en la entrada. Esa campaña ha creado incluso una página de internet en inglés y español para difundir sus posturas, lo que contrasta con el comité a favor de la iniciativa, con menos de 60,000 dólares en la cartera.

André Quintero, alcalde de El Monte y autor de la propuesta, se ha tomado tan en serio la contienda contra la industria de bebidas gaseosas que decidió predicar con el ejemplo: reducir su consumo de refrescos y beber más agua. Desde julio, afirma, ha perdido diez libras de peso.

“El Monte tiene el noveno lugar en obesidad infantil. El 28% de la población adulta es obesa. Tenemos problemas con eso”, comentó el funcionario.

De acuerdo a un estudio del Centro de Investigación en Nutrición Humana de la Universidad Tufts de Massachusetts, las sodas y bebidas azucaradas ya son la principal fuente de calorías en la dieta de los estadounidenses, superando al pan blanco.

“Y aún así las compra la gente, porque ya son adictos”, dice María, esposa de Jesús Ordaz.

En la página de internet de la Asociación Americana de Bebidas -que no respondió la solicitud de este diario para opinar sobre la Medida H-, la mayor parte de sus comunicados de prensa se enfocan en defender las acusaciones de que los refrescos son una de las causas principales de obesidad.

El alcalde Quintero duda que, si se aprueba dicha iniciativa, las tiendas le pasen la factura a los clientes. “Son productos tan lucrativos que quizás no le suban el precio. Son como una droga, los venden baratos para que la gente los siga tomando”, expresó.