Recompensa en un caso mortal

Ofrecen $50,000 por información que lleve a la captura de dos sujetos que dirigieron balacera en iglesia de Westlake

Recompensa en  un caso mortal
Anoche se realizó una vigilia por las víctimas que enfrentaron a dos personas que estaban pintando la pared principal de la Iglesia Príncipe de Paz del Movimiento Pentecostal Hispano, en Westlake.
Foto: La Opinión - Ciro Cesar

Las autoridades están teniendo dificultad para que los vecinos y testigos que presenciaron la balacera frente a una pequeña iglesia en el distrito de Westlake, en Los Ángeles, colaboren con los detectives. Para incentivarlos el concejal Erick Garcetti ofreció una recompensa de 50,000 dólares.

La violencia y agresividad de las pandillas en esta zona de la ciudad es tan grande que ni las iglesias se salvan de ser blanco de grafiti de los pandilleros, ni sus feligreses de ser baleados a las puertas de la iglesia.

Andrés Ordoñez y Santos Gonzalo fueron baleados cuando cuestionaron a dos supuestos pandilleros —una mujer y un hombre— que estaban pintando la pared principal de la Iglesia Príncipe de Paz del Movimiento Pentecostal Hispano.

Según el reporte policial la balacera sucedió el domingo alrededor de las 6:20 p.m. en un horario en donde los feligreses se reúnen para los servicios de la tarde.

Dos asistentes a esta iglesia identificaron a los baleados como Ordoñez, un joven de aproximadamente 25 años quien fue asesinado al recibir impactos de bala en el torso; y a Gonzalo, un hombre de unos 30 años quien se encuentra en el hospital en condición crítica.

Ambos son personas con familias que asistían cada domingo a la iglesia.

Los vecinos que escucharon los disparos coinciden en que fueron tres disparos los que se lanzaron primero seguidos por otros dos disparos.

Danny Deschamps, el único vecino que se atrevió a ser identificado con nombre y apellido, dijo que está cansado del miedo que las pandillas tratan de imponer en esta zona.

“Muchos vecinos tienen miedo de hablar porque le temen a las pandillas. Yo estoy cansado y ahora estoy molesto que no respeten ni si quiera a las personas de fe que van a la iglesia. Esto es el colmo”, dijo Deschapms.

Una vecina, madre de cuatro pequeños, dijo que teme hablar porque no quiere dejar huérfanos a sus hijos.