Mi celebración
Celebro este triunfo porque en más de una vez mi apariencia, mi forma de vestir, mi acento y hasta el color de mis ojos han sido una excusa usada por gente con una diminuta visión social para ofender y humillar sin ningún remordimiento ni una razón válida.
A nuestro presidente solo por ser minoría, por tener un nombre como Barack, lo han tratado de pisotear y ofender como a a millones de seres humanos aquí en EEUU.
Le pidieron ver su certificado de nacimiento, y eso me obliga a hacer comparaciones paralelas como cuando una persona con necesidad es humillada al pedirle papeles para ver su estado legal.
Una partida de nacimiento y una tarjeta verde no hacen diferencia cuando la persona está moral y capacitadamente apta para hacer el trabajo.
Siempre habrá gente que no acepta que alguien de otro color, otra raza, otra religión u otra tendencia sexual ocupe un puesto que se ha ganado a pulso. Eso no lo podemos cambiar, y no podemos igualmente gastar nuestro valioso tiempo convenciendo a ciegos que no quieren ver.
Hoy triunfó la verdad y la unión. Hoy triunfamos todos los que alguna vez también fuimos señalados como “extranjeros indeseados”.