¿Cómo se aprende a ser feliz?

Toda nuestra vida parece encaminada a la búsqueda de la felicidad, pero este sentimiento, este objetivo…
¿Cómo se aprende a ser feliz?
Foto: www.morguefile.com

Toda nuestra vida parece encaminada a la búsqueda de la felicidad, pero este sentimiento, este objetivo supremo de todo ser humano, es de algún modo inalcanzable o, al menos, así lo percibimos en ciertos momentos de reflexión.

Aprende a ser feliz, echando una mirada hacia atrás, a nuestra infancia, a nuestra adolescencia. ¿Qué momentos recordamos como felices? Es posible que siempre nos venga a la cabeza eso de que todo tiempo pasado fue mejor. Entonces, debemos preguntarnos, ¿por qué la felicidad parece siempre estar en nuestros recuerdos? ¿Qué pasa con nuestro presente?

Desde luego, podemos leer a muchos autores, ver películas, intentar emular modelos estereotipados de gente feliz. Aprender a ser feliz no significa hacer más ejercicio para vernos perfectas según los cánones de belleza aceptados por la sociedad. Tampoco significa que debemos sentir plenitud todos los días de la vida, ni disfrutar de cosas que se supone que hacen felices a otras personas.

La felicidad parte del auto-conocimiento, de reflexionar verdaderamente sobre lo que tenemos, si realmente queremos lo que deseamos, y más que nada, si realmente es necesario estar en poder de esos bienes materiales o de esos deseos que parecen imposibles.

Si siempre estamos mirando hacia el exterior, difícilmente reconoceremos los instantes de felicidad que tenemos todos los días. Y esto no quiere decir que nos conformemos con lo que nos da la vida en este presente nuestro, ni que dejemos de soñar, sino más bien, que sepamos identificar y valorar lo que sí nos produce placer, sin culpas y en el preciso momento en que sucede. Así viviendo hoy, sintiendo lo que acontece hoy, aprenderemos a mirar nuestra vida de otra manera.

La mayoría de la gente, vive recordando el pasado y preocupada por el futuro, hace falta muchas veces una desgracia o enfermedad para recordar que sólo tenemos esto, este minuto, hoy. Mañana, todavía no existe. Nos olvidamos de nosotras, y lo justificamos con la crianza de los niños, las obligaciones diarias, el trabajo, la pareja, el bienestar, las deudas… No es más que otra forma de echarle la culpa a otro o a otros de no detenernos a pensar: ¿qué estamos haciendo hoy para ser felices?

El secreto de la felicidad está en uno mismo, y es difícil de creer que una mujer sea feliz cuando sale de compras o se come una tarta de chocolate, cuando castiga su cuerpo sometiéndolo a exigentes dietas o cuando decide que ya es tarde para estudiar, para tocar un instrumento o, simplemente, para dedicarse unos minutos y pensar, ¿qué cosas me han hecho sentir feliz hoy?

No es egoísta pensar así, venimos solos a este mundo y nos vamos a ir solos también. Cuanto más sepamos sobre nosotros, mientras antes aceptemos cómo somos, qué cosas son realmente las que nos satisfacen plenamente y sepamos reconocer cuando nos justificamos, cuando culpamos a otros o a las circunstancias de lo que no nos gusta de nuestra vida, antes comprenderemos que, si se aprende a ser feliz, se hace mucho más felices a todos los que nos rodean.