Experta Linda Meredith es aclamada por estrellas por sus tratamientos de belleza

La británica Linda Meredith es una de las mejores especialistas para tratamientos faciales, y cuenta con clientas como Madonna, Gwyneth Paltrow o Claudia Schiffer
Experta Linda Meredith es aclamada por estrellas por sus tratamientos de belleza
Linda Meredith durante uno de los tratamientos que la han hecho famosa en todo el mundo.
Foto: EFE

BARCELONA, España.— La británica Linda Meredith, que cuenta entre su clientela con famosas como Madonna, Gwyneth Paltrow o Claudia Schiffer, reconoce que esta última le confesó haber recibido “el mejor facial de su vida” en su debut como clienta de su centro de belleza, en el barrio londinense de Knightsbridge.

Esta “reina de los tratamientos faciales”, por cuyas cálidas manos han pasado también personajes como Kate Moss, Stella Mc Cartney, Naomi Campbell o Colin Firth, entre otros, subraya divertida que, aunque Schiffer llegó tarde a su primera cita y se le aplicó solo parte del tratamiento, “quedó encantada”.

Esa elegante mujer cuenta que conoció a Madonna en 2010 y que la cantante ejerció el “boca a boca” entre sus amistades por lo que siempre le agradecerá “su confianza”, confiesa en la ciudad catalana de Barcelona, donde nos muestra un amplio álbum con fotos dedicadas de cientos de celebridades internacionales.

Poco dada a las confidencias, recalca que estas famosas son tratadas como cualquier otra clienta y que todas acuden “porque ven los resultados” y porque ella les garantiza “su privacidad, aunque ahora mismo son sus “chicas” quienes les aplican los tratamientos.

“El secreto de mi éxito con las celebrities consiste en que les encanta recibir mis tratamientos y por eso acuden a mi centro de Londres; luego, hablan de ellos, se forma como una bola de nieve y el “boca a boca” hace el resto”, destaca.

La filosofía que aplica Meredith a sus “faciales” es tratar a la persona en su totalidad y analizar las pieles según los hábitos de vida de cada persona, del tipo de alimentación o del estrés que padece; “mi manera de actuar es muy simple: recomiendo abandonar ciertos hábitos y ciertos alimentos”, comenta Linda.

Para esta profesional de la belleza, no existen pieles grasas, secas o mixtas, sino “nuestra propia piel” y a ella intenta dedicarse en cuerpo y alma, con un ritual en el que mezcla sus preciados productos y sus cálidas manos.

Para conseguir una pieles de cine, Meredith cuenta con un arma especial: sus pócimas, compuestas sólo de ingredientes naturales, y fruto de “muchas horas de trabajo y de mucha paciencia” hasta crear su propia línea cosmética.

“Mis cremas sirven de alimento, de comida para la piel y en ellas mezclo vitaminas, principios activos y aceites esenciales y utilizo técnicas específicas para que penetren en las capas más profundas de la piel”, explica.

El tratamiento más demandado a Linda Meredith es el “Oxigen facial”, en el que la piel logra una visible reducción de las líneas de expresión y de las arrugas mediante una infusión de oxígeno purificado, un serum “made-in-Linda” enriquecido con vitamina A, y una crema V-TOX, una alternativa natural al botox.

Meredith tiene claro que “genéticamente, la piel de la mujer española es más fuerte que la de la mujer inglesa, porque se ha desarrollado en un ambiente más cálido y está acostumbrada a la cultura del sol, que también tiene sus ventajas, como la vitamina D”.

Para compensar este culto al sol, Linda aconseja una mayor hidratación de la piel en épocas de máxima exposición y desaconseja por completo una crema de día con factor de protección solar “porque el producto contienen mucha química y la piel no lo absorbe bien”.

Esta experta en belleza facial, se niega en rotundo a comentar cuál de sus celebridades tiene mejor piel, “porque eso equivaldría a suponer que las otras la tienen peor” y porque la privacidad es uno de los puntos que más aprecia en ella su famosa clientela.

Meredith, que se inició en el departamento de belleza de unos grandes almacenes de su tierra natal, fue enseguida fichada por Estée Lauder y después por Fabergé, cuando aún era muy jovencita, hasta que decidió crear su negocio.