Dime cuánto pesas y te diré cuánto vales…

Especialmente entre las mujeres, es común que basemos nuestra autoestima y nuestro valor en nuestro peso y nuestra apariencia física, pero esta perspectiva es falsa.
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Dime cuánto pesas y te diré cuánto vales…
Basar tu autoestima en tu peso es una distorsión de tu personalidad.
Foto: Thinkstock

Parecería que la mayoría de las mujeres tenemos integrado un chip que nos recuerda a cada momento que la manera en que luzcamos con respecto a la figura física, es primordial y que de ello depende ser aceptada o no, de entrada, por una misma y a continuación por el mundo que nos rodea.

Así es como paulatinamente empieza la preocupación por mantenernos delgadas, incluso por debajo del peso adecuado y en algunos casos aún en contra de la salud.

Lo que a veces no nos detenemos a pensar, es a qué se debe que basemos nuestra autoestima en el hecho de estar en línea, y que creamos que si no es así no somos merecedoras de nada. Despertamos un desmedido culto por las mujeres, famosas o no, que poseen un cuerpo esbelto; el riesgo es que con tal de imitarlas llegamos a comprometer nuestro bienestar físico y mental.

La doctora Cecilia Silva, quien es catedrática de la Facultad de Psicología de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) explica que el hecho de que nos preocupe tanto este aspecto y que basemos en él la seguridad en una misma, se debe a que la autoestima y la delgadez están íntimamente ligadas: desde la infancia empezamos a recibir mensajes acerca de que el aspecto físico es lo más importante, y crecemos con la creencia de que seremos aceptadas en función de cómo lucimos.

Y esto sólo es el principio de una suma de elementos que pueden hacer muy vulnerable el concepto que tenemos de nosotras mismas, porque dejamos de preocuparnos por desarrollar dos áreas que sí son básicas: la intelectual y la espiritual. A cambio nos centramos en una sola meta que es transformarnos en la imagen que los demás esperan de nosotras.

“Desde el punto de vista neurológico, la imagen corporal es una representación mental subjetiva de nuestra conciencia corporal, por lo que es importante saber distinguir entre el cuerpo que se ve en el espejo, la representación mental que tenemos de él y los sentimientos y actitudes que se desarrollan hacia él. Es decir, se puede tener una representación mental del cuerpo bastante cercana a la realidad, pero esta percepción también puede estar cargada de sentimientos negativos que influyan en la autoestima”, explica Juan José Plasencia, autor del libro “Vive tus emociones”, editorial books4pocket.

No se puede minimizar la forma en que percibimos nuestro cuerpo, ya que esta imagen es importante para tomar conciencia de quiénes somos. A través de ella nos aceptamos y nos queremos, por eso tiene una relación tan profunda con la autoestima y, por consecuencia, con el bienestar que experimentemos.

El autor explica que para reconciliarnos con nuestro cuerpo y crear una imagen corporal con la que nos sintamos plena, no requiere solamente de sustituir pensamientos negativos por positivos, sino de desarrollar “auténticos sentimientos de aceptación con respecto al cuerpo, como amigo más fiel y compañero de toda la vida. Tenemos que aprender a tratarnos de manera distinta, tener una nueva actitud hacia la forma de vernos y sentirnos porque lo que transmitimos a los demás es esa imagen que estamos sintiendo. Ésa será nuestra auténtica imagen corporal y no la que creemos ver en el espejo”.

Nadie dice que está mal preocuparse por lucir atractiva, pero eso viene del interior: en la medida que nos sintamos satisfechas con la persona que somos, lo vamos a proyectar sin importar cuántos kilos registre la báscula. Basta preguntárselo a la conductora de televisión Queen Latifah o a la exitosa cantante Adele, quienes transmiten belleza, seguridad y talento sin que el tema del peso sea una prioridad para ellas; simplemente, se aceptan tal y como son.

Malos hábitos

Director: Simón Bross

México, 2007

Colaboración de Fundación Teletón México.

“El principio de la paciencia empieza por uno mismo”.

Bojorge@teletón.org.mx