La política de Bengasi

La política de Bengasi

El ataque a la misión estadounidense en Bengasi debe ser investigado para conocer lo ocurrido y evitar que se repita este tipo de acto que dejó cuatro estadounidenses muertos.

Para eso ya hay una comisión independiente, que por ley tuvo que establecer el Departamento de Estado, que esta encabezada por respetado diplomático, Thomas Pickering, y otras cuatro personas de las áreas militar, de inteligencia y diplomacia.

Este es el sitio correspondiente para una investigación seria y veraz. La propuesta de un comité legislativo independiente como Watergate, Irán Contras y Whitewater, sugeridos por los senadores republicanos John McCain y Lindsey Graham es una expedición política que parte de la premisa de que la Casa Blanca ocultó el ataque —diciendo que fue una protesta espontánea— para no perjudicar la reelección del presidente Obama.

Se sabe que la declaración en cuestión, dada por la embajadora ante las Naciones Unidas, Susan Rice, fue una versión pública de los acontecimientos aprobada por la Agencia Central de Inteligencia. Mientras tanto, como información clasificada la CIA mantenía que había sido un ataque terrorista.

La presidenta del Comité de Inteligencia del Senado, Dianne Feinstein, ya se está ocupando de aclarar las discrepancias que merecen una explicación.

Sin embargo, esto no es suficiente para los legisladores de la oposición que están convencidos de que hay una hilacha de todo que los lleve hasta la Oficina Oval.

Y si no es esto, es otro. El presidente de la Cámara Baja, Mike Rogers, sugirió el domingo que Obama tenía conocimiento de los problemas de faldas de David Petraeus antes de la elección, implicando que el mandatario lo sabía y lo escondió. “No estoy seguro de que no le hayan dicho al Presidente”, dijo como argumento de sospecha.

Lo ocurrido en Libia debe ser comprendido hasta las últimas consecuencias para proteger las misiones diplomáticas estadounidenses. El resto también está en camino sin necesidad de politizar el hecho.