Veterano David Guzmán motiva a estudiantes latinos a ingresar a la universidad

Veterano de guerra hispano motiva a los jóvenes a seguir estudiando

Veterano David Guzmán motiva a estudiantes latinos a ingresar a la universidad
El veterano David Guzmán recluta ahora estudiantes para el programa de Entrenamiento de Oficiales Novatos (JROTC), que motiva a ingresar a la universidad.
Foto: EFE

SAN DIEGO.— David Guzmán, un militar retirado y veterano de guerra, se ha convertido en un maestro que busca motivar a los jóvenes hispanos de San Diego a que opten por una educación superior que los aleje de los peligros de las calles.

Guzmán fue nombrado recientemente Director de Instrucción del Ejército del Año en el Comando de Cadetes de Fort Knox (Kentucky), por su trabajo con los estudiantes del Distrito Unificado de San Diego que recluta para el programa de Entrenamiento de Oficiales Novatos (JROTC), una iniciativa que cuenta con cerca de 2,500 miembros en esta ciudad y cerca de 1,700 programas alrededor del mundo.

Guzmán, un teniente coronel que se retiró del Ejército en 2008 y es veterano de la guerra de Afganistán, dijo que los cadetes del JROTC se matriculan principalmente para buscar experiencia de liderazgo y preparación física.

Pese a la creencia popular, destacó, pocos de ellos se alistan en el ejército.

“Liderazgo significa servir a los otros. Yo crecí en San Antonio como hijo de una madre soltera en los sesenta. Encuentro que muchos de los jóvenes varones que se incorporan al programa aquí, en el que los hispanos son mayoría, como yo entonces, buscan a un modelo de conducta varón con el que se puedan identificar”, señaló Guzmán.

Orgulloso de sus 24 años de servicio, Guzmán dijo que pasó varios años coordinando el programa JROTC en la Universidad Estatal de San Diego y que luego de su baja del ejército decidió incorporarse como maestro en 2010 en la escuela secundaria Madison de San Diego, donde también fue entrenador de baloncesto y nombrado Maestro del Año.

Asumió el reto, afirmó, pese a que le pagarían menos que en el ejército, porque quiso reconocer la influencia de un maestro en su vida y que lo llevó a estudiar ingeniería en la Universidad Texas A&M.

“La parte académica y atlética se me daban con facilidad pero no tenía el propósito de ir a la universidad. Trabajaba como mesero y ganaba relativamente bien, pero ese maestro habló con mi mamá y literalmente me obligó a tomar los exámenes necesarios, incluso llenó las solicitudes para la universidad por mí. A él le debo mi carrera”, dijo Guzmán.

Pese a que San Diego es conocida como una “ciudad militar”, Guzmán dijo que algunos grupos comunitarios se oponen al ingreso de jóvenes hispanos al JROTC porque piensan que significa un ingreso inmediato al ejército.

“No es remotamente verdad. No voy a decir que el ejército es malo, pero yo incluso les recomiendo que si quieren hacerlo, que primero estudien una carrera para que puedan incorporarse como oficiales”, afirmó.

Agregó que insiste a sus alumnos que no se unan a las fuerzas armadas “por los bonos que les ofrecen, porque no encuentran otro trabajo o porque no saben que quieren hacer. Si se matriculan deben de hacerlo por la razón correcta, y ésta es el servicio a la patria”.

Este año, el 41% de los jóvenes del JROTC son hispanos, incluyendo a 28. 5 de hablantes de inglés como segundo idioma, en su mayoría varones.

“Los jóvenes de esta generación pueden ser muy distantes y expresar mucho enojo porque piensan que no se les escucha. Los programas escolares dejan poco espacio para ello, pero programas como el JROTC que se expanden fuera de la escuela ofrecen oportunidades únicas”, afirmó.

Parte de su éxito en el programa tiene que ver con la forma en la que se hace cargo de problemas que los jóvenes enfrentan, dijo Guzmán.

Puso como ejemplo el caso del joven al que se le dificulta regresar a su vecindario con el uniforme por la forma en la que los pandilleros locales tratan de reclutarlo, y al que por tanto se le permite cambiarse en la propia escuela.

“Tengo una gran pasión por lo que hace el programa por los jóvenes. Su transformación no tiene que ver solo con vestir uniforme y los ejercicios militares sino con ponerlos en una posición de alcanzar el éxito con sus calificaciones, el llevar un estilo de vida saludable y libre de drogas, y el enseñarles valores cívicos y buena moral”, finalizó.