La reforma administrativa

EL PRI da la impresión de volver a la época de acumulación de poder
La reforma administrativa

La seguridad pública es la prioridad número uno en México. La última cifra de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos señaló que en los pasados seis años fueron ejecutadas 46,015 personas, otras 24,091 están extraviadas o desaparecidas, 15,921 cadáveres están sin identificar y se inhumaron 1,421 fosas clandestinas.

Este es el gran desafío para el próximo presidente mexicano, Enrique Peña Nieto. Entre sus planes al respecto está impulsando en el Congreso una Ley Orgánica de la Administración Pública, en donde la Secretaría de Seguridad Pública Federal (SSPF) dejaría de ser autónoma para pasar a depender de la Secretaría de Gobernación.

La Subsecretaría de Seguridad Pública y la Policía Federal fueron creadas durante el último gobierno priísta. El expresidente Fox le dio el rango y la autonomía de Secretaría; durante el gobierno de Calderón se le dio mucho dinero y se mantuvo a Genaro García Luna como su titular.

El manejo insatisfactorio de la entidad por parte del gobierno de Calderón y de García Luna es la justificación del gobierno entrante para quitarle su autonomía y asegura que esto mejorará su función de seguridad pública.

Quizá lo más conveniente para que funcione mejor hubiera sido un nombramiento adecuado a la SSPF y en el del comisionado de la Policía Federal, as como mejorar los mecanismos de transparencia y rendición de cuentas.

Nos inquieta que en cambio se le quiera quitar la autonomía para volver a colocar bajo la jurisdicción de un entidad eminentemente política, con el peligro latente de contaminación partidaria de las investigaciones.

Este no es el único plan de reforma administrativa. La Cámara de Diputados consiguió bloquear otra propuesta de también quitarle autonomía al Instituto Nacional de las Mujeres y a la Comisión Nacional de los Pueblos Indígenas para colocarlo bajo la Secretaria de Desarrollo Social. La Secretaría de la Función Pública también es candidata a desaparecer bajo la promesa que será reemplazada en el futuro por por una Comisión Nacional Anticorrupción.

Este panorama da la impresión que el regreso al poder del Partido Revolucionario Institucional se acerca cada vez a una vuelta al pasado priísta de acumulación de poder por parte de Los Pinos.