Pensar en los votantes

El Partido Republicano no necesita enemigos, esta empeñado en autodestruirse
Sigue a La Opinión en Facebook

Burbujas

Luis Ramos de Oakland me pregunta: “¿Qué le pasa Rodolfo que se declara enemigo del Partido Republicano”?

Don Luis: Yo no soy enemigo de ese partido. Además el Partido Republicano no necesita enemigos, esta empeñado en autodestruirse… y lo hace bastante bien.

El viejo “GOP” (Great Old Party) debe cambiar a “GNP” (Great New Party) porque, de no hacerlo, está condenado a perder la importancia que ha tenido. No sé si el Partido Republicano tenga la capacidad de reformarse, modernizarse y de paso librarse de los radicales que distorsionan su imagen.

No me diga, don Luis, que es usted de los que creen que los del “té” le hacen un favor a su partido.

No pretendo que el Partido Republicano deje de ser conservador. Solo que serlo en la actualidad demanda modernidad; no se puede salir adelante sin evolucionar. Pero algunos Republicanos parecen creer que, de modernizarse, pueden perder su identidad; que absurdo.

Las ideas, como las personas, envejecen e ideas viejas en un mundo nuevo, conducen, como acaba de pasar, a perder.

Las últimas elecciones no las ganó el Partido Demócrata, las perdió el Republicano y hay cierta diferencia en ello.

En un país en que un creciente número de jóvenes con ideas y comunicaciones modernas, empiezan a interesarse en la política, los viejos sembradores de odio, especialmente los del radio que han vivido de ello por décadas, están fuera de época; sus prédicas están gastadas, son viejas, anticuadas, resentidas y no conducen a ningún lado.

Creo que tuvimos demasiado negativismo en la reciente campaña presidencial como para tener que tolerar más de lo mismo…

Tenemos que empezar de nuevo, con algo limpio, aportando ideas jóvenes y enterrar los extremismos… y aunque siempre los ha habido, este no es un país que los tolere porque son la antítesis de la libertad que aquí se ama.

Sé que peco de optimista al pensar que los políticos puedan trabajar en algo que no sea su interés personal. Pero seguir con la política de obstrucción del actual Congreso acabará por destruirnos a todos.

En un país dividido políticamente en dos, la mayoría, actualmente Republicana en la Cámara de Representantes, no puede ignorar las necesidades de la otra mitad, ni actuar como si, por no pensar igual, fueran enemigos. Cambiar a posiciones más flexibles es uno de los grandes retos de una reforma interna que tiene que hacer el Partido Republicano.

Urge ese cambio hacia la razón… especialmente tras la comprobación de una nueva realidad política: El decisivo voto latino.

Ese voto, que por primera vez se hizo notar con fuerza, debe hacer pensar a los Republicanos que no pueden seguir el camino de Arizona, aunque haya sido una de las recomendaciones de Mitt Romney.

Según estimados, el 70% de los ciudadanos latinos votaron y de esos el 65% lo hizo por los demócratas. Si esa nueva realidad no hace pensar a todos esos que viven de ser electos, no sé que pudiera hacerlo. También se estima que los latinos con capacidad de votar son mas o menos el 16% de los votantes del país.

Esa cifra es impresionante, y lo es aun más porque los latinos están concentrados principalmente en los nueve estados decisivos en las elecciones presidenciales.

Si eso no fuera suficiente hay un dato que parece indicar que para las elecciones presidenciales de 2016 habrá dos millones de jóvenes latinos más, ciudadanos por nacimiento, que estarán en edad de votar. Y de esos dos millones, la mitad son hijos de indocumentados que de seguro recordarán el trato que recibieron sus padres inmigrantes indocumentados de los políticos Republicanos. No olvidarán tampoco el temor infantil que deben haber vivido ante la posibilidad de quedarse solos si se deportaba a sus padres.

La memoria juega un papel importante en las simpatías políticas y por mucho tiempo ciertos grupos de Republicanos se han empeñado en que esos recuerdos favorezcan a los Demócratas.

Bush “W” hablaba de un conservadurismo fraternal.

¿Dónde quedó?

McCain, que había sido el campeón defensor de una reforma migratoria y de otras causas populares se radicalizó en su campaña y al nombrar a la Palín, gran aporte radical, para candidato a la vicepresidencia y tomar una posición contraria a la que había tenido en el Senado no supo atraerse a los jóvenes.

Y viene esta última campaña y en las primarias nombran a Romney, un acaudalado hombre de negocios.

Romney vio el manejo del país como negocio, negocio en el que 47 millones de necesitados estaban demás y les extendió una invitación para no votar por el. Además habló mucho, se contradijo más y trató la política como si se tratara de su cartera en la Bolsa de Valores.

Don Luis, insisto: No estoy en contra del Partido Republicano, solo recomiendo que, si necesita votos, piense en las necesidades de los votantes. Por cierto esa recomendación también va para el Partido Demócrata… No siempre los Republicanos les van a ayudar a ganar.