Al frente de San Diego

Promete eliminar una 'estructura de poder del centro de la ciudad'

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Al frente de San Diego
Bob Filner asumirá el cargo de alcalde el lunes 3 de diciembre.

SAN DIEGO.— Cuando cursaba en 1961 su segundo año en la Universidad Cornell de Nueva York y mientras se preparaba para tomar los exámenes finales, Bob Filner vio una fotografía de un autobús que cayó en las garras de un incendio por bomba en Alabama y decidió unirse a Freedom Riders en su campaña contra un Sur segregado.

Pronto se encontraría encerrado por dos meses en una cárcel de Mississippi por incitar a un disturbio después de que él y otros se enfrentaran a una muchedumbre furiosa en una estación de autobuses.

Filner, de 70 años, describe el episodio como una experiencia formativa en una larga carrera política que llevó a su reciente elección como alcalde de San Diego. A pesar de pasar los últimos 20 años en el Congreso, ha cultivado una imagen de luchador fuereño que hará lo imposible por defender los principios.

Cuando le tomen juramento el 3 de diciembre, Filner se convertirá en el primer líder demócrata de San Diego desde 1992 y el segundo desde 1971 en una ciudad gobernada desde hace mucho tiempo por republicanos moderados. Pasará de ser un legislador poco conocido fuera de su distrito a ser el líder de la octava ciudad del país en tamaño, con unos 10 mil empleados y un presupuesto anual de dos mil 750 millones de dólares.

Filner promete eliminar una “estructura de poder del centro de la ciudad”, que asegura que ha descuidado los vecindarios y ha ignorado la creciente diversidad étnica.

“Habrá nuevos lugares, nuevas personas en la mesa del poder político y económico, personas cuyos rostros no se han visto”, dijo.

Filner, que describe a Robert F. Kennedy como un mentor, dijo que esas caras nuevas se verán en su personal y en juntas y comisiones de la ciudad. Comenzarán a competir por los contratos municipales que, según Filner, se han otorgado solo a unos pocos elegidos.

El político asume su cargo en un momento en que San Diego emerge de una depresión que duró casi una década provocada por contratos laborales que le dieron a los trabajadores municipales mayores beneficios jubilatorios al mismo tiempo que se recortaban pagos al sistema jubilatorio. Después de años de baches, horarios más cortos en las bibliotecas y congelamiento de salarios para los trabajadores municipales, el alcalde Jerry Sanders, que se vio obligado a abandonar el cargo debido al límite en el período, proyectó recientemente cinco años de superávit presupuestal.

El opositor republicano de Filner en la contienda oficialmente no partidaria, el concejal Carl DeMaio, atacó implacablemente a los empleados municipales al mismo tiempo que aprovechaba la frustración de los votantes con la debacle de las jubilaciones. Unió su propuesta para la alcaldía a una medida que se sometió a votación especial en junio para recortar las pensiones municipales que se aprobó por una mayoría de dos tercios.

Filner, que gastó mucho menos en la campaña que DeMaio, a pesar de contar con el respaldo de los sindicatos organizados, se opuso a la medida pero dijo que la implementaría si sobrevive a las impugnaciones legales. Promete poner fin al “vilipendio” de los sindicatos municipales.

“No estaré en la sala del tribunal, estaremos en el sala de negociaciones”, dijo.

Nacido en Pittsburgh, Filner era profesor de historia en la Universidad Estatal de San Diego cuando fue elegido para la junta escolar de San Diego a fines de la década de 1970, enojado con una decisión de cerrar la escuela de sus hijos y la frialdad con la que la junta escuchaba sus palabras cuando hablaba en las reuniones. Después de cinco años en el concejo municipal de San Diego fue elegido para el Congreso y más tarde se convirtió en presidente del Comité de Asuntos de Veteranos de la Cámara.