Isabel II, embajadora y talismán de la alta costura británica

La reina Isabel II es embajadora de la costura británica

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Isabel II, embajadora y talismán de la alta costura británica
La reina Isabel II ha internacionalizado la alta costura de su país.
Foto: EFE

LONDRES, Inglaterra.— Los modistos de cabecera de Isabel II se dan cita en una muestra en Londres que recuerda, a través de glamurosos vestidos, la historia de la alta costura británica y el impulso que recibió de la monarquía para su internacionalización.

De Hartnell a Amies: Alta Costura con Cita Real, inaugurada recientemente en el Museo de la Moda y el Textil, reúne las creaciones de tres diseñadores que han nutrido el vestidor de la familia real británica.

La exposición —que se mantendrá abierta hasta el pró ximo febrero— agrupa 50 vestidos y 30 sombreros de los modistos Norman Hartnell y Hardy Amies, y del sombrerero Frederick Fox, que se pueden ver ahora acompañados de las fotografías que de ellos tomó Norman Parkinson para Vogue y otras publicaciones de la época.

“Es una historia de la moda británica desde principios de los años 50, cuando hubo una explosión, en gran parte debido a la Reina”, aseguró en entrevista el comisario del museo, Dennis Nothdruft.

La muestra subraya la negativa de la alta costura británica a reclinarse ante otras más reconocidas como la francesa y agradece el apoyo de la monarquía a los modistos nacionales sobre todo a partir de la II Guerra Mundial (1939-45).

Un elegante vestido de seda color champán diseñado por Norman Hartnell para la boda de la aristócrata Oonagh Guinness da comienzo a la exposición con el recuerdo de los alegres años 20.

“La monarquía ha sido muy importante a escala internacional porque ayudó a patrocinar la moda británica alrededor del mundo como un estilo de vida”, explicó Nothdruft.

El fin de la II Guerra Mundial en 1945 supuso el comienzo de la carrera del diseñador Hardy Amies, quien abrió ese año una tienda en una bombardeada Savile Row, conocida como la calle de los sastres de la capital británica.

El revolucionario “new look” de Dior, con cinturas estrechas y voluminosas faldas, impactó a la industria textil en 1947 y su huella permanece visible en muchos de los trajes expuestos de Amies, que se convirtió en el segundo modisto de cabecera para la casa real británica durante las décadas venideras.

Entre ellos, destaca una réplica del recordado traje azul añil que Diana Spencer llevaba el día en que se comprometió con el príncipe de Gales, en 1981.

La tradición que sembraron Hartnell, Amies y Fox ha sido heredada por algunos de los principales nombres de la moda británica en la actualidad.