Colletti y la mochila de Nashville

Recuerdo con especial desdén la triste época de Frank McCourt como dueño de los Dodgers. Y porque existía un personaje tan patétitco como McCourt, los periodistas y seguramente los fanáticos, siempre le dimos el beneficio de la duda al gerente Ned Colletti, por lo que no se hacía e incluso por lo que se hacía mal.

En aquel extraño matrimonio [McCourt-Colletti] tan disfuncional como fue, recordamos a Colletti, previo a las reuniones invernales de gerentes y propietarios, diciendo a los periodistas que irían a las reuniones invernales del beisbol, “a explorar el mercado”, lo que equivalía a decir que no comprarían nada . Y efectivamente Colletti iba a aquellas reuniones y regresaba con las manos vacías.

Ahora Colletti ya no tiene a McCourt para disimular sus errores, y en cambio tiene una chequera poderosa para gastar y para que no diga más que va a las reuniones de negocios a explorar en lugar de negociar.

Hablando con seguidores y periodistas que están cerca de Dodgers es notorio un ambiente de expectación por lo que pueda ser la visita de la próxima semana (entre el 3 y el 6 de diciembre) de Colletti a Nashville. Mejor dicho tenemos una comprensible ilusión por lo que pueda traer el gerente general en su mochila a su regreso de la reunión de gerentes y mánagers.

Esta vez y al amparo de “Magic” Johnson y sus socios, los sufridos visitantes de la “colina iluminada” esperan un protagonismo marcado del equipo azul de Los Ángeles.

Ya sacudieron el mercado a mitad de campaña con la llegada de Hanley Ramírez, Josh Beckett, Adrián González y Carl Crawford y los Dodgers le coquetearon a la postemporada hasta la última semana. Casi, casi… no basta.

Por lo pronto y aunque no sabemos qué va a traer Colletti de Nashville, sí sabemos que es lo que necesita conseguir.

Saben Colletti y Mattingly, que Dodgers son un equipo desequilibrado; con grandes posibilidades ofensivas y limitadas opciones en pitcheo. En rigor sólo tienen una superestrella del montículo como Clayton Kershaw y un gran lanzador como Josh Beckett capaz de lo mejor y de lo peor.

En estos años de lanzadores de cinco innings por juego, una rotación ya no tiene cuatro sino seis pitchers. Vamos a suponer que Kershaw y Beckett son el 1 y 2 de Mattingly. ¿Nada más? Suponga usted que Chris Capuano (12-12 y 3.72) sea el quinto y Chad Billingsley (10-9 y 3.55) sea el sexto.

Falta un tercero y un cuarto para la lomita. Hablan del zurdo coreano Ryu Hyun Jin quien todavía no sacó un out en Grandes Ligas. Entonces en este punto es donde nos inquieta la mochila de Colletti cuando regrese de Nashville.

No importa que el mejor lanzador disponible, Zack Greinke, esté camino de Rangers o Angels, ya que de todos modos Dodgers tienen más opciones.

Kyle Lohse (16-3 y 2.86) está escuchando ofertas. Éste es un tercer lanzador, lo mismo que Dan Haren (12-13 y 4.33) a quien buscan los Padres.

Un cuarto lanzador sería alguien como Aníbal Sánchez (9-13 y 3.86) o Ryan Dempster (12-8 y 3.38). Hay muchos más en el mercado pero con calidades menores.

GRAFITTI: “Los seguidores de Dodgers esperan una rotación de lujo como regalo de Navidad, pero olvidan que también les falta un catcher”.

Luego la seguimos