Beneficios de desempleo

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Beneficios de desempleo

Mucho se habla en Washington en este momento del llamado “precipicio fiscal” (fiscal cliff) en el que habría recortes de gastos y aumentos de impuestos automáticos si el Congreso no toma medidas a partir de Enero. Pero dentro de la situación económica del país hay otro posible despeñadero económico al que hay que ponerle atención de inmediato: la inminente expiración de los beneficios de desempleo para unos 2 millones de personas en esta Navidad y para 1 millón más a principios de 2013. La extensión de los beneficios de desempleo no es un gasto vano o innecesario, aunque los republicanos afirman –y lo vienen haciendo desde hace mucho tiempo- que es un beneficio que “crea dependencia” y desincentiva el trabajo. Hay, sin embargo, mejores argumentos para extender estos beneficios: en un ambiente laboral difícil, este dinero impide que millones de familias terminen en la pobreza y se trata de fondos que se gastan de inmediato porque son necesarios para sostener necesidades esenciales. Ese gasto ayuda a la economía. Según un estudio del Comité Conjunto del Congreso, el efecto económico por cada dólar gastado en beneficios de desempleo es de casi el doble (1,90 en impacto económico por cada dólar) y la continuación de estos beneficios genera hasta 400,000 empleos en el resto de la economía.

Además, el efecto de retirar estos beneficios y dejar a varios millones de familias en la calle es que terminarán acudiendo a otros beneficios de apoyo público como TANF o SSDI que probablemente los incentiven más a no buscar otro trabajo. La realidad es que esta es la situación económica más grave que hemos enfrentado desde la Gran Depresión de principios del Siglo Veinte y en todas las recesiones anteriores de este país, el Congreso extendió los beneficios hasta que el desempleo nacional bajó substancialmente. Hay que extender estos beneficios sin demora