Edimburgo, encanto medieval

Capital de Escocia desde 1437, es la segunda ciudad más visita del Reino Unido. Su Old Town, con el Castillo en lo alto, recuerda a escenas de Harry Potter e historias medievales. El invierno, duro en esta ciudad, es una buena época para descubrir su verdadero espíritu.

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Edimburgo, encanto medieval
Edimburgo: vista desde Canton Hill (arriba) y aspecto del Palacio de Holyrrod (abajo izq.).
Foto: Especial para La VibraFotos: ÍGOR GALO

Ígor Galo Especial para La Vibra

Precisamente por ser el punto más importante y antiguo, una forma conveniente de comenzar a descubrir Edimburgo es visitando su Castillo, visible desde casi cualquier punto de la ciudad.

En su interior se exponen las “insignias del reino” y las joyas de la corona escocesa: la Piedra del Destino, la Corona, el Cetro y la Espada, orgullo escocés, que regresaron a la ciudad en 1996 después de hacer pasado 600 años en Inglaterra.

Dentro del recinto amurallado es posible visitar también diversos museos sobre los cuerpos militares escoceses y la capilla románica de Santa Margaret, la más antigua de la ciudad. Se ofrecen varias visitas guiadas en diferentes idiomas todos los fines de semana que están incluidos en el precio de la entrada.

Royal Mile

En la misma puerta del castillo arranca la “Royal Mile”, un recorrido cuesta abajo que atraviesa el centro histórico u Old Town para terminar en Palacio de Holyroodhouse, residencia actual en la ciudad de la Reina Isabel II.

En su zona más alta, a menos de 200 metros de la muralla, se localiza el Museo Scotch Whisky Experience. Una atracción para descubrir los diferentes tipos de whisky que existen y sus orígenes según la región de Escocia de la que proceden. Dispone de una tienda con uno de los mejores surtidos de whisky del mundo.

La catedral de St. Giles, del siglo XV, marca el punto medio de la Royal Mile. Se puede visitar excepto durante las misas. En sus alrededores no es raro ver a músicos tradicionales tocando las gaitas, o familias locales celebrando bodas con el Kilt o falda escocesa.

Y para reponer fuerzas entre visitas y compras, nada mejor que una parada en pub. El más famoso en esta zona es el Deacon Brodies Tavern que abrió sus puertas en 1806 y donde J.K. Rowling comenzó a escribir… Harry Potter.

Muy cerca se encuentra el popular Mary King’s Close. Se trata de una serie de callejones de la antigua ciudad, hoy enterrados bajo el ayuntamiento. Se pueden recorrer en visitas guiadas teatralizadas muy interesantes de una hora de duración, incluyendo varias casas en las que los edimburgueses juran que habitan fantasmas.

En la zona baja de Royal Mile, se localiza el Parlamento Escocés, polémico por su moderna arquitectura, que se puede visitar los fines de semana. Mucho más popular es el Palacio de Holyroodhouse, situado enfrente. Además de las salas reales, se pueden disfrutar de sus magníficos jardines y las ruinas de la abadía del mismo nombre. Bellos los días soleados y enigmáticos los días de lluvia. Los fanáticos de la Isabel II puede completar esta visita con la del Yate Real Britannia (www.royalyachtbritannia.co.uk) , ubicado en el Centro Comercial Ocean Terminal.

La nueva Edimburgo

Canton Hill, la otra colina de la ciudad, es otro lugar de visita obligada por su magnífica panorámica. En este promontorio se encuentran algunos monumentos como el Monumento a Nelson, el Observatorio o una especie de templo griego denotando Monumento Nacional.

Allí mismo se extiende la New Town, levantada en el siglo XVIII con un urbanismo típicamente británico de calles rectas y edificios de corte neoclásico. Princess Street es una de las calles principales de esta zona. Aquí se encuentra Jenner, los grandes almacenes de la ciudad, equivalente al Harrods londinense.

A poca distancia, en la zona que separa la New y la Old Town, se levanta la National Gallery of Scotland, la pinacoteca gratis de la ciudad.