Las balas siguen y nada cambia

Guía de Regalos

De nuevo vemos la legítima preocupaciónde neoyorquinos al preocuparse por las balas que ya son parte de su diario vivir. Esta vezson vecinos de El Bronx.

El celebrado llamado condado de la Salsa, sigue ocupando el segundo lugar – el bochorno de ser número uno es de Brooklyn.

Esto como consecuencia del maldito empeño de resolver las disputas o simples pendejadas a tiros. El domingo, una de las balas de estos vaqueros bandidos que se entraron a tiros alcanzó a Hailey Domínguez. La inocente niña de cinco años andaba con su madre y hermano quienes habían participado en una celebración familiar.

No me alcanza el espacio para citarle otros casos. Todos los recordamos. Las víctimas son familiares o personas que conocemos.

Son nuestros vecinos. Al igual lo son demasiados de los criminales que disparan. De los políticos lo único que podemos esperar es lo que sus asesores le digan que declaren en comunicados. Como el que envió Rubén Díaz, hijo desde su despacho de presidente de El Bronx acerca de Hailey.

Él no es el único. Todos son iguales. El compromiso de éstos que nos suplican que los empleemos para representarnos, se limita a repetir lo mismo tras cada balacera.

Las iglesias, sus feligreses y ministros que se las dan de líderes morales y que se pasan metidos dentro de los calzoncillos de los homosexuales y las pantaletas de

las lesbianas, no dan sermones acerca de los verdaderos criminales. Algunos deben ser hasta familiares de ellos que andan cometiendo crímenes en sus propias narices. Dígame usted que los ya mencionados no saben quién es el bandido en su barrio, esquina, edificio o hasta en su propio hogar.

Una de las maneras de ir cambiando esto es que los que saben quiénes son los que están armados se lo informe a la policía. Ni lo piense dos veces. Así sea el hijo, nieto o sobrino de fulano o fulana que es su vecina.

Si usted tiene información de alguien que tiene un arma de fuego llame al 1 866 486-7867. Le atenderán su llamada en español y no tiene que identificarse. No dependa de ningún político a menos que usted lo vea en la calle con usted y mucho menos de clérigos que lo que hacen es condenar y pontificar de quién es pecador y quien será salvo mientras las balas llueven a su alrededor.

Bajofuego@eldiariony.com