Un encuentro superficial

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Un encuentro superficial

MÉXICO, D.F.— El encuentro entre el presidente Barack Obama, y el mandatario electo en México, Enrique Peña, quien tomará posesión en los próximos tres días, dejó un sabor de boca “simplón” en la primera degustación sobre lo que será la relación bilateral en los próximos años entre ambos países.

Analistas esperaban más astucia por parte del político del Partido Revolucionario Institucional (PRI) para colar los temas mexicanos entre las prioridades de la potencia mundial, como lo hicieron algunos de sus predecesores.

Felipe Calderón con el asunto del crimen organizado o Carlos Salinas de Gortari, con el Tratado de Libre Comercio con América del Norte.

“Fue un recibimiento de cortesía, como el que se le da a un vecino al que hay que recibir, pero no profundizaron”, observó Gustavo López Montiel, académico del Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey. “Peña Nieto, al parecer, aún no define qué es lo que quiere sacar de la relación bilateral”.

El catedrático sintetiza que Peña se subió en la agenda de los dos ex presidentes del PAN (Partido Acción Nacional) con el tema de seguridad y migración y se olvidó del capital que tuvo el PRI cuando estaba en el poder ejecutivo a la cabeza de latinoamericana.

“Expuso como prioridades dos temas que no dependen de Obama: la seguridad y la migración que están en manos del congreso norteamericano y particularmente con los republicanos”.

Aún con las generalidades, para la senadora Marcela Guerra, de la Comisión de Relaciones Exteriores para América del Norte, el encuentro fue positivo porque sienta las bases para un futuro más preciso. “Sí es una cortesía política, pero con mucho peso”.

La legisladora precisa que en un futuro inmediato hará falta destacar ante el vecino del norte que México está dispuesto a encabezar un bloque regional económico con Centro y Sudamérica que enfrente a las economías asiáticas y su inmersión en EEUU.

“No tiene que voltear a Asia, debemos estar dispuestos a hacer las grandes reformas para competir y hacer una región fuerte con una mano de obra capacitada”, dijo.

“Aquí tiene un aliado, con quien además de compartir una frontera de 3,200 kilómetros hay una amistad fraternal fronteriza, por eso tenemos un sin número de acuerdos, tratados y hermanamientos con estados como Texas y California”.

Entre algunos los temas sin abordar, el consultor de temas migratorios, Primitivo Rodríguez, lamentó que se haya dejado a un lado la Iniciativa Mérida, “parece que Peña Nieto no sabe qué hacer con ese dinero en especie que le abrió las puertas de la seguridad de México a Estados Unidos”.

Con toda la agenda pendiente, Rodríguez, igual que el analista del ITESM, consideran que la Reforma Migratoria fue un tópico ocioso, pues hoy depende, más bien, de la importancia del voto latino”.

“De no ser porque los políticos norteamericanos vieron el impacto que tiene, Obama podría decir que enviará su propuesta y los republicanos que no la quieren y se acabó, pero hoy se tienen más repercusiones y México tiene ahora que apostar a otra manera de ver la migración”.