escepticismo ante el cambio

Jesús García prefiere ser ‘zapatero” en una fábrica de North Hollywood que en alguno de los talleres de su natal Guanajuato, México.

“Si sacas 80 dólares acá al día, difícilmente los ganarías en México”, dice este padre de dos hijas que hace 13 años cruzó la frontera como indocumentado y no ve en la actualidad las condiciones económicas para regresar a su país.

Tampoco tiene esperanzas de que se crearán las condiciones económicas cuando este sábado el Partido Revolucionario Institucional (PRI), el mismo que gobernaba México cuando él emigró al norte en busca de mejores oportunidades, retome el poder con Enrique Peña Nieto como presidente.

García fue uno de los inmigrantes mexicanos que participaron en una mesa redonda convocada por La Opinión para conocer sus espectativas ante el cambio de gobierno en México.

Desde el extranjero, los mexicanos como García sienten más aguda la pobreza en que viven 28 millones de sus compatriotas del otro lado de la frontera y consideran que este es un problema que se tiene que combatir de fondo, de lo contrario continuará la migración hacia el norte, la separación de familias y la dependencia en las remesas.

“Hace falta un cambio de modelo económico, una modernización del sistema”, sostuvo Martha Jiménez, de la Federación de Clubes Zacatecanos en Los Angeles. “Que pare la constante fuga de cerebros (de México).

Por su parte, Luz María Ayala, residente de Riverside y activista promotora del Instituto de los Mexicanos en el Exterior (IME) expuso que los migrantes pueden ser parte de la solución al problema de pobreza que padecen muchas de las comunidades en su país.

“Debemos organizarnos y tomar ventaja de programas como el 3X1”, afimó Ayala. “Queremos que el gobierno nos ayude a ser fuentes de trabajo en el campo. No debemos permitir que llegue gente de otros países a aprovecharse de las oportunidades, como está ocurriendo con los chilenos en Michoacán”.

Ayala se refiere al Programa 3×1 para Migrantes, a través del cual el gobierno apoya las iniciativas de los mexicanos que viven en el exterior y les brinda la oportunidad de canalizar recursos a México, en obras de impacto social que benefician directamente a sus comunidades de origen.

Por cada peso que aportan los migrantes, los gobiernos Federal, estatal y municipal ponen 3 pesos; por eso se llama 3×1.

Antonio Ayala, del estado de Michoacán, confía en que el gobierno de Peña Nieto mantendrá el programa 3X1.

Con el fin de generar mayores oportunidades de empleo en las comunidades e incrementar sus ingresos, el 3×1 también apoya proyectos productivos individuales o familiares que generen empleo y fortalezcan el patrimonio de las familias en su entidad de origen, a través de la vertiente de Proyectos Productivos para el Fortalecimiento Patrimonial.

En este caso participan únicamente los migrantes que pertenecen a un Club de Migrantes y se encuentran residiendo en el extranjero y la Sedesol con un 50% de aportación cada uno

Pero Paulina Herrera, originaria de Sinaloa, considera que el impacto de programas como este en el combate a la pobreza en México es mínimo.

“De qué sirve que creen unos cuantos empleos, cuando estamos hablando de un problema de hambre. No puedes enviar a la gente a trabajar con hambre, ese es el problema real que tiene que atender el nuevo gobierno como parte de su agenda económica”.