Mujeres en combate

Política

El 14% de los militares norteamericanos en combate son mujeres. De acuerdo a los datos estadísticos del Departamento de Defensa, alrededor de 290,000 mujeres fueron desplegados a “áreas de combate” en las guerras de Irak y Afganistán desde el año 2001. Ocurrieron 153 bajas y 951 mujeres terminaron heridas.

A pesar de demostrar que son aptas para el combate, las mujeres militares no tienen opción de participar en las maniobras militares al frente de sus batallones en forma directa y en contra del enemigo.

Su papel es simplemente complementario. Algunas veces lo hace como enfermeras, otras veces como especialistas en telecomunicaciones, portavoces, traductoras y recientemente como mecánicas de tanques y en los servicios de inteligencia.

¿Tiene o no la mujer las mismas capacidades que un hombre de desempeñar labores militares al frente del combate? De acuerdo a la sargento de servicios Jennifer Hunt, a la capitana Zoe Bedell, a la sub-teniente Colleen Farell y a la mayor del Ejército Mary Jennings Hegar, las mujeres tienen las mismas capacidad de enfrentar al enemigo en el campo de batalla siempre y cuando las oportunidades de combate estén presentes.

“La política de exclusión de combate del Pentágono asume que las mujeres son menos capaces que los hombres [de desarrollar sus tareas de combate]. Yo pienso que es uno de los errores más grandes del régimen militar”, subrayó Jennifer Hunt, Sargento de Servicios en las fuerzas armadas.

Las cuatro mujeres militares enjuiciaron al jefe del Departamento de Defensa, Leon E. Panetta, por discriminación institucional en contra de la mujer militar. El tema de combatientes en áreas directas de conflicto es un tema para la polémica.

Sin embargo, el papel de las mujeres en la guerra no es una cuestión de juicio moral sino está centrado en la constitución norteamericana. A la mujer le pertenece por derecho participar abiertamente en todas las instituciones públicas, incluyendo a las militares, de acuerdo a méritos propios.

El enfrentamiento bélico es una de las oportunidades claras para ascender y lograr posiciones de poder dentro de las Fuerzas Armadas. La mayoría de los generales –tal vez todos— tuvieron la oportunidad de participar en maniobras militares peligrosas.

El general retirado David Petraeus, hoy tan criticado y sancionado por su relación extramarital, tuvo oportunidades en el campo de batalla antes de convertirse en el militar más poderoso de las Fuerzas Armadas norteamericanas. Sin su experiencia en los campos de batalla difícilmente hubiera podido escalar de rango.

Una mujer militar, lamentablemente no tiene esa opción real debido a una regla interna del Departamento de Defensa.En este sentido, existe una discriminación institucional que debe ser levantado para establecer equidad de trabajo en las Fuerzas Armadas.