Quieren aprovechar remesas

Los recursos enviados a México desde EEUU no se usan en proyectos productivos
Quieren aprovechar remesas

MÉXICO, D.F.— Hace tres años que los hermanos Pérez reciben remesas de Estados Unidos pero su situación económica que ayuda a pagar la escuela y la casa no compensa la ausencia de tres años: la madre se las ve negras también porque los dólares se acaban en medicina para los hijos enfermizos de 11 y siete años.

“Antes mi marido podía ir y venir, pero ahora trabajo y lo difícil para cruzar la frontera ni siquiera tiene planes de visitarnos”, se encoje de hombros Cata Martínez en su pequeño patio donde cuelga la ropa que lava a mano. “Me gustaría que él juntara un poco de dinero, se regresara para ayudar con los niños y pusiéramos un negocio”.

Está triste y enojada a la vez. Su familia está separada y la migración no ha servido para mitigar la pobreza, una situación que encuentra réplica en más de un millón de familias en México que dependen completamente de las remesas a pesar de que en las cifras globales representan miles de millones de dólares.

Desde 1999 el envió de dinero a México desde el exterior creció de 591 billones de dólares hasta su pico máximo en 2007 cuando alcanzó los 26. 076 billones. De ahí se fue a la baja hasta 2011, cuando volvió a repuntar a 22.803 billones. Para 2014 los pronósticos del Banco de México son similares a los mejores tiempos.

México es el tercer receptor mundial de remesas después de China e India pero sólo el 13% se utilizan para inversión; el resto, es un colchón de la pobreza.

“Nos hace falta educación financiera y más promoción entre las comunidades para fomentar la inversión en México”, reconoce Efraín Jiménez, presidente de la Federación de Zacatecanos.

Los clubes de oriundos han sido por décadas los principales promotores de la inversión en infraestructura y producción en México.

Sin embargo en los dos últimos años están inconformes, a decir de Jiménez, por la falta de sensibilidad de algunos gobiernos para tratar los dineros de los migrantes.

En el caso del 3×1 para infraestructura -donde por cada peso de los migrantes , los gobierno municipales, estatales y el federal ponen otro- los alcaldes se adueñaron de los programas en los dos últimos años. “Hoy dan prioridad a las propuestas de los presidentes municipales y hacen a un lado los de los clubes que estamos en EEUU”.

Por esta y otras razones, los analistas consideran que llegó el momento de “ir más allá” de las obras comunitarias a las que se enfoca principalmente los proyectos del 3x1y pasar a proyectos de expansión de capital personal o familiar, una solución que encaja justamente con las ambiciones de Cata.

“Tener dinero para algún negocito”, aventura desde su humilde vivienda que administra con las remesas de su esposo y de las que ahorra un poco.

“Es momento de manifestar un mayor compromiso de parte del gobierno mexicano con los migrantes a través de apoyar la formación de negocios”, observó Eliseo Díaz, académico del Colegio de la Frontera Norte.

Actualmente el gobierno federal tiene cuatro programas con los que intenta motivar las inversiones productivas de los mexicanos fuera del país: Paisano Invierte en tu Tierra, Fondo Migrante, Estrategia de Inclusión Financiera para Migrantes y Fomento a la Inversión de la Propiedad Rural.

El problema es que son poco conocidos, sea por la difusión mal focalizada –principalmente en ferias anuales- o por desinterés.

El analista Díaz considera que en este momento es oportuno instalar en los consulados un “consejero económico” permanente para dar asesorías de negocios.

El éxito del proyecto Fondo Migrante es un ejemplo. Desde su apertura, en agosto de 2011, la Secretaría de Economía brinda asesorías para emigrantes que busquen fondos por hasta 200,000 dólares para impulsar empresas de paisanos en comunidades de menos de 50,000 habitantes.

Hasta la fecha tiene aprobados seis proyectos y 20 más en revisión que han sido propuestos por gente de San José y Los Ángeles oriundos de Zacatecas, Tlaxcala, Estado de México, Guanajuato y San Luis Potosí.

“Estas empresas son un modelo a seguir porque son sustentables: cubren las necesidades básicas de las familias y tienen potencial para crecer y dar autonomía”, observó Abraham Vergara, académico de estudios empresariales de la Universidad Iberoamericana.

“El programa puede crecer más si se involucran fondos de la Iniciativa Privada en México y se hacen cadenas productivas con grandes empresas en las comunidades que aprendan a trabajar en equipo”.

Desde Los Ángeles, Hugo Mérida, presidente de la Cámara de Comercio Hispana, dice en entrevista telefónica que hace falta una campaña de promoción más agresiva de los programas y de la cultura empresarial a través de organizaciones que tienen experiencia en estos temas.

“Nunca el gobierno federal mexicano se ha acercado para que acerquemos a la gente de los dos lados de la frontera y hacer lo que sabemos hacer esta generación de empresarios que se ha formado en EEUU, pero con arraigo mexicano o latinoamericano”, lamenta.

“Lo hemos intentado con algunos estados como Baja California –incluso tienen una representación en Tijuana- pero son muy burocráticos y todo se obstaculiza”.

Como inversionista, Mérida considera que el reto para la próxima administración en México, que entrará en funciones a partir del primer día de diciembre, es mirar a los migrantes como potenciales hombres de negocios y no simplemente como el que se fue y manda unos dólares de remesas.

Empezar por fomentar más el amor patrio a los mexicanos que llevan más de 25 años fuera de México, que son los que tienen capital para invertir – sugiere- o cercar más a los consumidores de Estados Unidos con los productores mexicanos para aprovechar la cultura compartida y hacer relaciones comerciales más estrechas.

“Es increíble que han estado más interesados los chinos y tailandeses en hacer negocios con los hispanos en Estados Unidos –en su mayoría mexicanos- que nuestros propios hermanos de sangre”.