Regresa el PRI tras doce años

El Revolucionario Institucional asume el poder con la promesa de renovación
Regresa el PRI tras doce años

MÉXICO, D.F.— Enrique Peña Nieto toma hoy el poder de la Presidencia de la República con un juramento ante el congreso que regresará al histórico Partido Revolucionario Institucional (PRI) al gobierno después de 12 años de ser una peculiar oposición a nivel federal con mayoría en los estados donde conservó vicios de corrupción y corporativismo.

Sin embargo aprendió sobre la conciliación y la rebeldía de activistas en un escenario más democrático como el que hoy reprochará a la investidura presidencial sus inconformidades.

En la Cámara de Diputados, la sede donde el mandatario entrante recibirá el bando alrededor de las 9:00 de la mañana, los legisladores izquierdistas amenazaron con protestas; el movimiento estudiantil Yo soy 132 cercará el recinto y Morena, la organización del ex candidato presidencial, Andrés Manuel López Obrador, rechazará al presidente en plazas públicas de todo el país.

“Adaptarse al escrutinio de la democracia es quizá la única transformación verdadera que ha tenido el PRI”, destaca Jorge Javier Romero, politólogo de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM). “A eso sí se ha adaptado”.

Tomar el mando en un ríspido contexto parece ser sólo un decorado de mal gusto para el nuevo presidente priísta: después de jurar ante el pleno del legislativo que cumplirá y hará cumplir la constitución se trasladará al Palacio Nacional, donde al medio día lo esperarán sus seguidores para aplaudirlo y escuchar un primer discurso.

Desde su derrota en el año 2000 después de 71 años de gobierno ininterrumpidos hasta la victoria del conservador Partido Acción Nacional (PAN), los priístas conservaron figuras legendarias y audaces para saltar de un puesto a otro (Beatriz Paredes, Manlio Fabio Beltrones, Emilio Gamboa, Emilio Chuayfet) y recibieron a una nueva generación que creció en el golpeteo político.

El lema acuñado por el fallecido líder corporativo Fidel Velázquez “el que se mueve no sale en la foto” para hacer referencia a las jugadas decisivas en las sucesiones de mando quedó atrás y actualmente los políticos se mueven más que nunca para alcanzar al fotógrafo.

Surgieron así cuadros populares, aunque no siempre los más queridos por las cúpulas o grupos de poder como fue Eruviel Ávila, sucesor de Peña en el Estado de México.

Jorge Teherán, analista de la consultoría Hoja de Ruta, quien ha observado por dos décadas el trabajo legislativo reconoce ahí que hoy por hoy los diputados y senadores tienen “más autonomía” respecto a sus líderes de bancada, pero les falta dar el gran salto de la reelección.

“El partido no lo van a permitir tan fácilmente porque perdería lealtad (el puesto pasaría a manos del electorado), pero será el siguiente paso”.

El PRI llegó a las elecciones de 2012 con la más alta identificación del organismo con el electorado (32%), 12 puntos arriba del PAN y 13 del Partido de la Revolución Democrática (PRD), además de que su entonces candidato y hoy presidente fue definido en estudios de opinión pública como una persona “buena” hasta en un 42% de entrevistados.

“Este precedente significa para la nueva administración y su partido que pueden estar tranquilos porque tienen una imagen positiva con el electorado”, interpretó Sayuri Carrillo, de la casa de encuestas Defoe.

El temprano romance, ahora esta condicionado a los resultados del gobierno, uno de los cuales va más allá de regresar la paz que claman los mexicanos después de la muerte violenta de 60,000 personas: un Estado de Derecho.

En este punto, los analistas están poco optimistas. “El PRI es un partido muy pragmático y un gran administrador de la desobediencia social; es decir, que usa la ley como un marco de negociación”, adelanta Romero, de la UAM.

“Habrá paz, pero el sistema de justicia corre el riesgo de seguir condicionado a la cantidad de dinero que puedas ofrecer o las posibilidades que tengas de movilizarte, manifestarte y protestar”.

Otro gran rezago que desde hoy se ve es en la Educación, apunta: la líder del gremio, Elba Esther Gordillo, ha sido su aliada como muchos otros sindicatos a los que van a dejar intactos en recompensa por los votos que le han dado. El toma y daca es la esencia del PRI, es su esencia lo que no cambia, ni con el tiempo.