Cena en familia: una costumbre valiosa

Cenar juntos es una sana práctica que no debe realizarse sólo en ocasiones especiales.
Cena en familia: una costumbre valiosa
Instaura la cena en familia desde que tus hijos son pequeños.
Foto: Shutterstock

Lamentablemente, en la actualidad la cena en familia se ha convertido en una excepción relegada a ocasiones especiales. Cada uno cena a una hora diferente, el televisor eclipsa cualquier conversación y la presencia del móvil encima de la mesa es cada vez más habitual.

Estos hábitos van en detrimento de afianzar las relaciones familiares, pues la cena es el momento del día en que la familia puede coincidir y aprovechar para conversar sobre cómo les ha ido el día y conocerse mejor. Cada vez son más las voces que señalan la importancia de cenar en familia.

Lejos de parecer una tradición trasnochada y baladí en pos de la modernidad, y del “aquí cada uno es libre de cenar cuando quiere”, numerosos organismos están llegando a conclusiones similares y destacan la trascendencia que esta costumbre, considerada injustamente nimia, puede alcanzar en la calidad de las relaciones familiares y en consecuencia, de cada uno de sus componentes de forma individual.

Recetas sencillas para cenar en familia

Así, un estudio realizado por la Universidad Columbia en Estados Unidos afirma que una de las actividades más efectivas para prevenir problemas de conducta en niños y jóvenes es precisamente cenar en familia.

De acuerdo con los resultados, los jóvenes que no disfrutan de esta actividad tienen más posibilidades de fumar tabaco, consumir alcohol o marihuana, pues compartir estos momentos en familia, reduce las tensiones mentales y el aburrimiento, dos de los factores principales que conducen a los jóvenes a conductas destructivas, como publicó El Universal.

Otro tema que preocupa a los padres hoy en día son los trastornos de la conducta alimentaria. La obesidad infantil es un problema que puede reducirse mediante costumbres familiares más saludables como el descanso, limitar el tiempo que se dedica a la televisión y cenar en familia. Sólo el cumplimiento de una de estas tres rutinas ya reduciría el riesgo de obesidad infantil.

Según el psiquiatra Enrique Armengol: “Con los hijos hay que hablar, pero sin televisión. Es la única forma de saber qué les preocupa, qué hacen… Es necesario recuperar la liturgia de la cena en familia. A los padres nos cuesta poner límites, pero por miedo a que crean que les restamos libertad”.

Por todo ello y aunque pueda suponer en un primer momento un esfuerzo, es conveniente volver a recuperar ese espacio de tiempo de forma real, crear un encuentro entre los integrantes de la familia y no dejar la cena en familia para ocasiones especiales.

Pequeñas acciones como no encender la televisión, dejar los móviles en silencio, poner música, tomar unos minutos para la sobremesa, ayudar en la preparación y en la recogida de la mesa, tendrán su recompensa y afianzarán las relaciones entre toda la familia.