¿Vacunas a tus hijos?

Aunque hay quienes piensan que las vacunas son innecesarias, éstas protegen contra enfermedades terribles.
¿Vacunas a tus hijos?
Las escuelas y campus universitarios son un entorno idóneo para la propagación del virus.
Foto: Archivo/Shutterstock

Si vacunas a tus hijos les haces inmunes sin tener que padecer la enfermedad, en algunos casos evitan consecuencias graves o mortales. El pequeño dolor del pinchazo puede ahorrarles el sufrimiento mayor de estar enfermos. Enfermedades como la meningitis o la neumonía bacteriana son ya casi recuerdos en la historia de la medicina de Estados Unidos gracias a años de inmunización infantil.

Las vacunas contienen gérmenes muertos o debilitados que al ser introducidos en el cuerpo generan una respuesta por parte del sistema inmunológico. Esta reacción hace que a veces los niños presenten efectos secundarios por las vacunas, como fiebre leve o dolor en la zona del pinchazo, que no son más que reacciones naturales del organismo en su lucha por combatir esos gérmenes.

Reacciones del cuerpo

Una vez el cuerpo ha superado esta prueba estará inmunizado contra la enfermedad de una manera mucho menos dolorosa que si hubiera sobrevivido a la enfermedad real. Por ejemplo, un niño que contrae la poliomelitis, una enfermedad que afecta al sistema nervioso central, puede experimentar dolores de cabeza, rigidez muscular, vómitos y problemas para respirar. En el peor de los casos, si el cerebro y la médula espinal están comprometidos puede sufrir parálisis e incluso la muerte.

Desde luego, muchos padres preferirán esperar su turno en el médico para ponerle una inyección a sus hijos que vivir con el riesgo de un contagio que puede ser mortal. Aunque las vacunas ofrecen a tus hijos una protección, no evitan que puedan contraer igualmente la enfermedad, sin embargo, la superarán de una forma mucho más fácil porque sus sistemas inmunológicos ya estarían preparados con anticuerpos especiales para combatirla.

Contra las vacunas

Además, las vacunas no solo ofrecen protección al niño, sino también al resto de personas que están a su alrededor, como padres, hermanos y compañeros de colegio. En 1998 se publicó un artículo en la revista científica Lancet donde el médico Andrew Wakefield afirmaba que la vacuna triple vírica provocaba autismo en los niños, pero este estudio resultó no ser cierto y ninguna investigación posterior lo ha corroborado.

Reino Unido retiró la licenciada al doctor y la revista borró el artículo de sus archivos. Sin embargo, el miedo y las dudas se habían apoderado ya de los padres y algunos iniciaron campañas en contra de la vacunación.

Por su parte, las autoridades sanitarias mundiales y profesionales, como el epidemiólogo y desarrollador de la vacuna de la malaria Pedro Alonso, consideran que si no vacunas a tus hijos, incluso de enfermedades casi erradicadas, cometes una irresponsabilidad.

La Oficina Nacional de Programas de Vacunación en el Departamento de Salud y Servicios Humanos de los Estados Unidos (HHS) ofrece toda la información necesaria y el calendario de vacunas para niños menores de 6 años.

La inmunización es esencial para cumplir con uno de los Objetivos de Desarrollo del Milenio de Naciones Unidas (ONU) para 2015 que busca reducir en dos tercios la mortalidad infantil en los menores de cinco años. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), cada año en el mundo se salvan entre dos y tres millones de niños gracias a las vacunaciones.

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