Ian McKellen confirma su pasión por el mundo de ‘The Lord of the Rings’ con ‘The Hobbit’

Ian McKellen repite su papel del Mago Gandalf el Gris en 'The Hobbit: Un Unexpected Journey', la primera de las tres entregas de la nueva trilogía que narra aventuras previas a 'The Lord of the Rings' y que vuelve a dirigir Peter Jackson

Sir Ian McKellen en el estreno de 'The Hobbit' en Nueva York  el pasado seis de diciembre.
Sir Ian McKellen en el estreno de 'The Hobbit' en Nueva York el pasado seis de diciembre.
Foto: MGMWarner Bros.

Sir Ian McKellen es una de las caras más reconocidas del mundo cinematográfico contemporáneo.

Y no solo por sus aclamadas actuaciones en Richard III (1995), Gods and Monsters (1998), por la que fue nominada a su primer Oscar, o The Da Vinci Code (2006).

Especialmente por haber encarnado a dos de los personajes más populares en sendas franquicias que se han convertido en un par de las más admiradas de la última década.

Dio vida al villano súper héroe Magneto en X-Men (2000), X-2 (2003) y X-Men: United (2006), y al Mago Gandalf en las tres entregas de The Lord of the Rings: The Fellowship of the Ring (2001), The Two Towers (2002) y The Return of the King (2003) —por la primera de ellas consiguió otra candidatura a los Premios de la Academia—.

Magneto y Gandalf lo han convertido en un actor popular tanto entre jóvenes como adultos y, por eso, no ha tenido problema alguno en regresar a ambos: en estos momentos se prepara para volver al mundo de X-Men con Days of Future Past, que se estrenará en 2014, y anoche estrenó en cines de todo el mundo The Hobbit: An Unexpected Journey, la primera de las tres entregas donde repite su papel de The Lord of the Rings, de nuevo dirigido por Peter Jackson.

McKellen nació en una pequeña localidad inglesa, Burnley, hace 73 años. Su pasión infantil por el teatro lo llevó a estudiar Arte Dramático y de ahí a actuar, a partir de los años 60, en prestigiosos escenarios ingleses y mundiales, que no ha abandonado hasta la fecha.

La televisión pronto le abrió sus puertas, pero tuvo que esperar un tiempo para el cine y, aún más, para ser contratado en producciones reconocidas.

Hoy, las cosas son bien distintas.

¡holaLA! habló recientemente vía telefónica con el actor que en 1988 anunció públicamente su homosexualidad y en 1991 fue nombrado Sir.

Regresar al mundo de ‘The Lord of the Rings’ debe ser muy especial para usted. Pero, como actor, ¿qué tiene de nuevo, de desafiante?

Esa es la gran pregunta que me hice cuando me confirmaron que las películas se iban a hacer. Esperamos mucho tiempo para la confirmación: primero las iba a hacer Guillermo [del Toro, que abandonó el proyecto tras co-escribir los guiones], luego se cancelaron… Seguí preguntándome si me sentiría decepcionado si todo terminara sin hacerse. Y la verdad es que no… Pero, ¿quería de verdad regresar? Al final fui persuadido por un amigo mío: yo no tenía ganas de pasar 17 meses alejado de casa. Y él me dijo que pensara en los fans de The Lord of the Rings y que dejara de quejarme y simplemente lo hiciera. Soy un devoto de los escritores, pero lo cierto es que actúo por el público y si el público me quiere, me parece estúpido rechazar [un proyecto] como este. Por lo que respecta a los desafíos… no hubo ninguno. Es el mismo personaje, de hecho. Gandalf el Gris, aunque prefiero Gandalf el Blanco… Y el mismo director. Fue como regresar a casa, ir a Nueva Zelanda [donde se rodó] y llevar a cabo una vida maravillosa, tranquila… Mi casa estaba a diez minutos del estudio y cada día al acabar la filmación me iba a pasear en frente del oceáno… Eso es lo que disfruté, no el desafío de algo nuevo o diferente.

¿Es Gandalf el Obi Wan Kenobi [personaje de ‘Star Wars’] de ‘The Lord of the Rings’?

[risas] La audiencia sin duda tiene una conexión especial con Gandalf. Él posee la mirada del veterano. Es quien lo sabe todo sobre la Tierra Media. Siempre está allí. Y el público se identifica con alguien que tiene esa perspectiva [general]. Además, es un encanto, bebe y fuma, lanza fuegos artificiales, se lo pasa en grande [lo dice con ironía]… ¡Qué es lo que uno no va a gustarle de Gandalf! Especialmente la gente joven… Aunque no estoy animando a la gente joven a beber o fumar… [risas]. Me encanta que hayan chicos y chicas de ocho y diez años que adoran estas historias y que, de paso, adoran a mi personaje. Es una de las mejores experiencias de mi vida.

Y si esos jóvenes son inspirados a leer los libros, entonces la situación es perfecta…

De hecho lo hacen. Leen y juegan los video juegos basados en las historias. Pero sí, los libros siempre estarán allí, listos. No entiendo muy bien a los herederos de [J.R.R.] Tolkien [el autor de The Lord of the Rings y The Hobbit] que no aprueban estos filmes porque reducen la importancia del escritor. Y eso no es cierto. El escritor siempre está presente.

¿Cómo fue su relación con Guillermo del Toro durante la preparación del proyecto mientras él estuvo a cargo?

Hablamos muchas veces. Incluso en Los Ángeles, donde me llevó a su “cueva”. Su casa terminó siendo demasiado pequeña para alojar toda su colección de memorabilia de películas. ¡Quedó sin espacio para los seres humanos! [risas]. Es un hombre tan encantador, inteligente. De hecho es un intelectual. Habla muy bien en su segundo idioma, el inglés. Tiene un mejor vocabulario que yo… Es una compañía perfecta. Cuando nos vimos de nuevo en Nueva Zelanda, donde yo estaba representando El rey Lear, charlamos de The Hobbit una vez más. Pero al final, apostó por otros proyectos y regresamos a un terreno más familiar, con Peter Jackson. No hay ningún problema con eso.

La estrella de ‘The Hobbit’ es Martin Freeman, un actor extraordinario y sutil. Su interpretación de Watson en ‘Sherlock’ es extraordinaria…

Llevo siguiéndolo desde el principio de su carrera en televisión. En los escenarios es un maestro [de la actuación]. No siempre un actor que es bueno en cine también lo es en el teatro. Pero creo que ahora una nueva estrella internacional nace con Bilbo [el personaje de Freeman en The Hobbit]. Hubo un día en el que yo estaba detrás de las cámaras leyendo sus lineas, y repitió el mismo diálogo una y otra vez: es tan espontáneo, su técnica es tan concreta, no deja nada al azar, que no sé como lo hizo. No hace nada como actor en lo que no crea. Tiene algo que muchos actores sueñan tener toda su carrera: puede pensar dos cosas al mismo tiempo y puede expresar ambas a la audiencia. Es impresionante. Estar en su presencia es un acto de humildad para todo actor. Le pedí que me diera lecciones de actuación. Pero me contestó que no iba a revelar ninguno de sus trucos [risas].

Porque usted las necesita…

Oh, no, no dijo eso. [Martin] es muy modesto… Pero sí creo que ha inventado una nueva forma de actuación, un nuevo nivel de realidad. Actuar es intentar ser realista. Incluso en el siglo XVII los actores trataban de ser lo más realistas posible. Y él hace eso y encima, agarra el estilo del libreto, ya sea clásico o cómico, y lo hace suyo. Para alguien tan joven como él, no sé que es lo que le detendrá…

¿Existe alguna diferencia entre el Peter Jackson de ‘The Lord of the Rings’, a principios de siglo, y el Peter Jackson de hoy?

La mayor diferencia es que hoy en día lleva zapatos, algo que no solía hacer [risas]. Peter es mucho más exitoso, es alguien aclamado en todo el mundo y en su Nueva Zelanda [natal] es un tesoro nacional, una fuerza política. Su industria [estudio] es la fuente de trabajo más importante en su país. Pero eso no lo ha cambiado: sus intereses hoy en día son los mismos de antes, pero la diferencia es que ahora puede hacer esos intereses una realidad. Ya no es un soñador, es un “hacedor”. Pero sigue estando interesado en hacer películas, hacer reír a la gente, asustarlos… Y en eso ha sido constante a lo largo de su carrera.

Y de repetir con Peter Jackson ahora volverá con Bryan Singer, el director de ‘X-Men’ y ‘X2’, en la nueva entrega de la saga…

Es absolutamente irresistible. El progreso de Bryan ha sido espectacular, tanto en cine [Valkyrie] como en televisión [productor de House]. Está dedicado en cuerpo y alma a X-Men. Siempre me dijo que la lucha de los X-Men era la lucha por los derechos civiles. El demográfico de X-Men son jóvenes negros, jóvenes gays, jóvenes judíos… gente joven que sienten que la sociedad los trata como mutantes. Por eso le tengo un gran afecto al mundo de X-Men. También regresa Patrick Stewart [el Profesor X], con quien he mantenido el contacto —recientemente hicimos Waiting for Godot en los escenarios, y esperamos repetir la experiencia pronto—. Y luego he conocido al nuevo reparto. Ser invitado de nuevo es maravilloso. De hecho ni siquiera he leído el guión. He aceptado el proyecto y ni siquiera me he leído el guión: ¡así de entusiasmado estoy con ella! [risas].