¿Qué dirán ahora ?

Ya no queda explicación para no regular la portación de armas

Sociedad

Veinte niños y 9 adultos es el saldo hasta ahora de la masacre ocurrida el Viernes 14 de Diciembre de 2012 en Newtown, Connecticut. Adam Lanza, un joven de 20 años, de quien todavía no se posee mucha información, pero que indudablemente debía tener un desorden mental, ingresó a la escuela en donde trabajaba su madre, la asesino a ella, al director de la escuela, a varios adultos más, y a 20 niños de primer grado.

El arma utilizada fue un rifle semi automático calibre .223 que tiene la capacidad de disparar seis tiros en un segundo, y hasta 50 tiros sin necesidad de volver a cargarlo.

“Los estadounidenses tienen el derecho a portar armas y defender su propiedad y su familia”, dicen los que

defienden a rajatabla la garantía de la Segunda Enmienda de la Constitución y la libre venta de armas. Y es cierto, todo ser humano debe tener el derecho a utilizar un arma para defender a los suyos. Pero me pregunto: ¿Es necesaria una arma de combate que tiene como finalidad matar a la mayor cantidad de personas en el menor tiempo posible para lograr ese cometido?

“Las armas no matan, los que matan son los hombres”, es otro de los clamores de los que se benefician del negocio de las armas. Y también es cierto, un rifle es un objeto inerte incapaz de causar daño por si mismo. Pero si permitimos que ese objeto inerte caiga en las manos equivocadas, esa arma se convierte en un medio irreversible para causar dolor y tragedia a gente inocente.

“La ley establece controles que permiten asegurarnos que los armas no van a llegar a manos equivocadas”, aseguran los cabilderos de la Asociación Nacional del Rifle. Los invito a que le cuenten eso a los familiares de los fallecidos en esta tragedia, pero sobretodo a los familiares de los fallecidos en la masacre de la Universidad de Virginia Tech consumada por Seung-Hui-Cho quien no tuvo ninguna dificultad en comprar una arma automática, a pesar de que había en su record evidentes indicios de desorden mental.

“Los estudiantes deberían tener el derecho de portar armas en las escuelas para defenderse de los matones”, dijo alguna vez la polémica vocera de la extrema derecha radical del país Ann Coulter en referencia a la masacre de la Universidad Virginia Tech.

Me pregunto: ¿Que recomendará ahora?

Tal vez que entre las clases de colorear y hacer figuras geométricas se le enseñe a los infantes como disparar un arma automática, me imagino.

Las leyes que regulan el derecho a portar armas deben ser revisadas y reformadas. Este tipo de masacres se están volviendo cada ves más comunes y la sociedad no puede seguir dándose el lujo de que decenas de familias vean sus vidas destrozadas para siempre a manos de un perturbado a quien se le hizo fácil acceder a las armas para cometer esta clase de atrocidades.

Paz en la tumba de los fallecidos y que sus familiares alcancen tranquilidad y resignación algún día.