Posadas en Lynwood al son oaxaqueño (Fotos y video)

Comunidad de Santiago Zoochila en LA mantiene viva la tradición
Posadas en Lynwood al son oaxaqueño (Fotos y video)
Las bandas Nueva Dinastía y Herencia Zoochileña, formada por niños y adultos de la misma comunidad, amenizaron la procesión.
Foto: Ciro Cesar / La Opinión

La calle Virginia de Lynwood se convirtió la noche de ayer en un rinconcito de Oaxaca gracias a las posadas que desde hace 25 años organiza una comunidad de Santiago Zoochila con fuertes raíces en su tradición y cultura.

Bajo la luz de las veladoras y con aroma a incienso la procesión acompañó a los peregrinos a la primera casa de la cuadra. Las bandas Nueva Dinastía y Herencia Zoochileña, formada por niños y adultos de la misma comunidad, amenizaron la procesión.

Todos los años los vecinos oaxaqueños trabajan juntos para mantener viva la tradicional celebración. Las posadas oaxaqueñas se distinguen de otras porque cuentan con una o más bandas que acompañan los cantos y oraciones. La comida también es característica de la región, con sus tamales envueltos en hojas de plátano, su mezcal y su típico pan, explicó Martha León, una de las mujeres a cargo de la comida.

Las mujeres que habían preparado alrededor de 700 tamales, dos ollas de champurrado, café oaxaqueño y pan para recibir a los vecinos conversaban en zapoteco, su lengua natal.

Isabel Mecinas fue la primera persona del pueblo en llegar a Lynwood. Uno tras otro la fueron siguiendo otros residentes. “Cuando llegaban a Estados Unidos se venían a mi casa. Aunque no los conociera directamente siempre había lugar para mis paisanos”, recordó Mecinas, de 83 años. La comunidad de Santiago Zoochila de Lynwood fue creciendo hasta llegar a los más de 300 oaxaqueños que, en la actualidad, viven a pocas cuadras de distancia y comparten celebraciones y cultura.

Veinticinco años atrás Reina Illescas decidió empezar las posadas. “No había nada en el barrio, estaba muy callado y Reina me propuso agregar la banda al estilo oaxaqueño”, contó Porfidio Hernández, director de una de las bandas.

“Muchos paisanos se sorprendieron al escuchar las posadas como se hacían en el pueblo, especialmente aquellos que no (tienen) documentos y no (pueden) volver. Al oir la banda sentían que al menos por un momento estaban de vuelta en Zoochila”, explicó Mencinas.

“Los niños practican dos o tres veces a la semana, durante todo el año. Es una manera de transmitirles la tradición pero también una forma de mantenerlos ocupados, lejos de la tentación de las pandillas”, explicó Eleuteria Martínez, madre de uno de los pequeños músicos. “Hoy es el debut de algunos de los niños y por eso están tan emocionados”, explicó Jessica Hernández, directora otra banda musical.

Uziel Hernández, uno de los trompetistas, de nueve años, se mostraba emocionado y nervioso a la vez. “Lo que más me gusta es que voy a tocar para mucha gente, pero también me da nervios equivocarme y que se den cuenta”, comentó.

El poder transmitir la tradición a generaciones futuras mantiene unida a la comunidad. Cruz recalcó la importancia de que los niños aprendan el dialecto, que lentamente se está extinguiendo.

“Cuando apenas llegué, a veces hasta hablaba sola, para que no se me olvidara el Zapoteco”, admitió Mecinas. “Yo siempre les digo a todos, si quieren, que se cambien de religión, pero que la tradición, nunca la pierdan”, agregó.

“Tenemos varias celebraciones durante el año. La más importante es la del 25 de julio, día de Santiago Apóstol. Casi todos en el barrio nos vamos a celebrar a México, y también a dejar divisas para mantener la economía del pueblo”, explicó León.

Cada noche de esta semana, la comunidad realizará las posadas y todos están invitados, “a compartir la tradición con nosotros”, invitó Mecinas.

“El oaxaqueño es desafiante”, agregó Venancio Cruz. “Incluso durante los peores años de la crisis, nos juntábamos entre varias familias para compartir los costos, pero nunca dejamos de hacerlas”, aseguró.