Albóndigas con salsa española

Esta receta de albóndigas me la enseñó mi abuela, y la verdad que nunca he comido unas que estuvieran…
Albóndigas con salsa española
Foto: Flickr A. McImaz.

Esta receta de albóndigas me la enseñó mi abuela, y la verdad que nunca he comido unas que estuvieran mejores. Además, la salsa está hecha de verduras, por lo que son muy ligeras y sanas. Un plato muy nutritivo para los hijos y muy sabroso, que gusta a todo el mundo.

Ingredientes para 4 personas

Preparación:

Batimos, en primer lugar, los huevos en un cuenco lo suficientemente grande como para meter también la carne. Le añadimos sal, perejil y los dos dientes de ajo partidos en pedazos lo suficientemente grandes como para poder apartarlos sin problemas más tarde. Echamos entonces la carne, lo mezclamos todo bien y lo dejamos macerar un rato para que la carne coja el sabor del ajo -que como ya decía, después apartaremos-.

Una vez que dejamos la ternera en el cuenco, empezamos con la salsa española. En una cazuela al fuego, echamos aceite de oliva virgen, lo suficiente para cubrir el fondo, y echamos la cebolla y el puerro primero picados. Para no llorar cortando la cebolla, mojamos el cuchillo en agua. Podemos echar algo de vino para que se reduzcan un poco y vayan cogiendo el aroma. Luego, añadimos las zanahorias, el pimiento verde, sal y agua, en abundancia, porque es importante que las verduras se cuezan bien. También podemos echar más vino para darle sabor. ¡Es un toque que nunca falla!

Mientras se cuece la salsa, empezamos a “montar” las albóndigas. Hay que apartar los ajos, por eso era importante que los pedazos fueran lo suficientemente grandes. Colocamos en un plato harina de trigo, y vamos haciendo las bolitas a gusto del consumidor. Un consejo: intenta hacerlas lo más pequeñas posibles.

Volvemos a la salsa, y cuando están las verduras bien blandas -si es necesario, echamos más agua para que se hagan bien, pero cuenta con 40-50 minutos de cocción-, añadimos una lata de tomate frito. Dejamos que se consuma todo con el tomate unos 7 minutos más y batimos la salsa. Nos tiene que quedar de un color marrón verdoso (pero todo dependerá del tamaño del pimiento, la cantidad de zanahoria que hayamos echado y del tomate).

Una vez que tenemos la salsa preparada, colocamos en el fuego una sartén con suficiente aceite y empezamos a freír las albóndigas. Es importante que queden en “su punto”, es decir, que no queden crudas por dentro, pero tampoco demasiado hechas. Un consejo: es mejor dejarlas un poco crudas, porque luego irán a la olla con la salsa y al volverlas a calentar, se acabarán de hacer.

Según las vamos sacando de la sartén, las metemos directamente en la olla, para que suelten el jugo de la carne en la salsa, nada de sacarlas a un plato y secarlas.

Una vez fritas, sólo queda servirlas. Siempre puedes acompañarlas de patatas fritas, tabasco para los más valientes, y un buen vino tinto, pero eso sólo es apto para mayores.