De Pinocho a la mitomanía: Cómo descubrir si te están mintiendo

¿Quién, durante alguna etapa de su niñez, o en su rol de padre o madre frente al niño que reclama el…
De Pinocho a la mitomanía: Cómo descubrir si te están mintiendo
Foto: Stock.xchge

¿Quién, durante alguna etapa de su niñez, o en su rol de padre o madre frente al niño que reclama el cuento nocturno, no leyó y conoció la enseñanza de Pinocho? La historia infantil, que narra cómo le crece la nariz al personaje homónimo cada vez que miente, no sólo ha trascendido por su moraleja: también ha repercutido en los predios científicos ayudando a entender el desorden psicológico conocido como mitomanía.

Una investigación efectuada por especialistas de University of Chicago, Estados Unidos, refiere que la nariz de Pinocho ha traspasado los límites de la ficción. Resulta que se ha comprobado que, cuando una persona miente, los vasos sanguíneos del órgano olfativo se llenan de sangre y hacen que este se dilate.

A pesar de que no es un efecto apreciable a simple vista, éste hace que el sujeto sienta picor en la punta de su nariz y se tenga que rascar, en un acto completamente inconsciente, destacan los responsables del estudio.

Partiendo de su clasificación como un trastorno de la personalidad, la mitomanía puede devenir en un severo desorden psicológico si el individuo no deja de mentir y no acepta su realidad ni la de los otros sin alterarla de alguna manera.

Pero ¿quién de nosotros no ha echado mano a la mentira en alguna ocasión? En verdad, todos hemos acudido a ella en algún momento: sea en la infancia para jugar en vez de realizar los deberes escolares, o en la adultez, para lidiar con ciertas cuestiones del amor o tediosos asuntos laborales, entre otras situaciones.

Sin embargo, lo que sí debemos tener en cuenta es que las mentiritas pequeñas o las denominadas mentiras blancas pueden llevar a la mitomanía, vocablo acuñado en 1900 por el neurólogo francés Ernest Dupré.

Desafortunadamente, la mala costumbre de mentir es más frecuente de lo que se cree y, según Dupré, se divide en cuatro tipos:

Otros duchos en el tema, como el doctor mexicano Sergio Escobedo Návar, consideran que el hecho de ocultar la verdad y el uso indiscriminado de la mentira para eludir compromisos sociales representan una amenaza de padecer el desorden.

La psicóloga española Ana Simó, por su parte, subraya que la baja valoración de sí mismo es también una de las causas del trastorno. Agrega que otros de los motivos desencadenantes serían:

Los efectos, en tanto, van desde la pérdida de confianza en los círculos más cercanos hasta el daño paulatino de la personalidad.

Si convives con un mitómano, debes tener en cuenta lo que recomienda Escobedo. Él sugiere entenderlo, confrontarlo en privado para que se dé cuenta de su padecimiento y hacerle ver la importancia de buscar ayuda profesional. Por más que guarde relación con el cuento infantil de marras, el dañino hábito de mentir debe ser controlado para evitar males mayores.