Halitosis: cuando el mal aliento es un problema

Científicamente conocido como halitosis, el mal aliento constituye un verdadero problema al contar con…
Halitosis: cuando el mal aliento es un problema
Foto: morguefile.com

Científicamente conocido como halitosis, el mal aliento constituye un verdadero problema al contar con la peculiaridad de ser percibido por todos, excepto por quien lo padece. Casi todo el mundo lo presenta al despertarse por la mañana, cuando las estructuras bucales han estado en reposo y la producción de saliva ha sido muy escasa. Sin embargo, aquellas personas que producen un olor desagradable durante todo el día son quienes lo padecen clínicamente.

El peor detector del mal olor de la boca es el propio sujeto afectado, quien sólo se dará cuenta de su afección si un ser querido o un amigo se lo dice. Es que estudios científicos han comprobado que los perjudicados por este problema no pueden calcular ni su presencia ni su alcance.

Varias causas pueden ser las responsables de la aparición del mal aliento. Sin embargo, hoy se sabe que el 90% de los casos de tal fetidez tiene su origen en la boca y no en el tracto gastrointestinal, como se suponía hasta hace poco.

Expertos en el tema aseguran que el mal olor oral es ocasionado mayormente por la producción de compuestos volátiles de sulfuro, generados por bacterias bucales a partir de residuos alimenticios, saliva, flujo gingival, sangre y células de la mucosa oral. De ahí que normalmente se le asocie a una mala higiene oral o a la presencia de placa y sarro.

La enciclopedia médica Medline Plus, entretanto, refiere que, aunque menos frecuentes, otras de las posibles causas son:

A pesar de que a los afectados por el mal aliento les resulta difícil darse cuenta por sí mismos de la presencia de este olor desagradable, existen ciertos síntomas que los pueden ayudar a percatarse del problema. Entre estos se encuentran:

Conocida desde tiempos remotos, la halitosis ha sido contrarrestada temporalmente de muchas formas: a través de semillas para masticar, perejil, dátiles, menta, corteza de guayaba, cáscara de huevo, goma de mascar, entre otras. Pero, como este mal olor puede ser un síntoma de un severo problema de salud, es importante que quienes lo padecen (al menos el 30% de la población mundial) acudan a un dentista tan pronto como conozcan la presencia del mal.

Mediante la ayuda de un instrumento llamado cromatógrafo de gases, capaz de calcular la cantidad de los mencionados compuestos de sulfuros volátiles, el especialista podrá determinar la base del problema e indicar la terapia a seguir. Como los afectados no se dan cuenta de su mal aliento, los expertos sugieren que familiares o amigos los ayuden a comprobar la eficacia del tratamiento indicado y, sobre todo, que les transmitan la esperanza de que se curarán, pues muchos de los aquejados sufren paralelamente de desórdenes psicológicos vinculados con su afección.