Jenni Rivera deja un legado musical y de negocios histórico

La Diva de la Banda extendió su arte y pasión por diversas industrias, siempre con éxito.
Jenni Rivera deja un legado musical y de negocios histórico
Jenni Rivera fue también la productora de sus shows televisivos.
Foto: AP

Hace 15 años, Jenni Rivera cantaba en cualquier antro que la contratara por tan solo $100 la noche. Hasta que la muerte la sorprendió, la artista firmaba contratos millonarios con disqueras y cobraba por sus conciertos cientos de miles de dólares.

“Yo decía, ‘con $100 lleno el refrigerador para darles de comer a mis hijos’”, recordó sobre sus inicios la intérprete en una entrevista transmitida recientemente por televisión.

Para entonces, ya tenía un título de administración de empresas y trabajaba vendiendo casas. Las bienes raíces eran una de sus pasiones.

Al mismo tiempo, la artista ayudaba a su padre, Pedro Rivera, en el estudio de grabación de la familia, Discos Acuario. Jenni además era una de los muchos intérpretes que pasaban por esos micrófonos.

Esos discos los vendía la familia Rivera en mercados ambulantes de Los Ángeles. Ni la música de Jenni, ni la de su hermano, Lupillo Rivera, se tocaba en la radio.

Sin embargo, había un mercado subterráneo que consumía esas producciones, y los que compraban esos CD los tocaban a todo volumen en sus autos.

Así fue como los temas de los Rivera llegaron a los oídos de Pepe Garza, el programador que los “descubrió” y el primero en tocar su música en una estación comercial.

“Yo no creí que tuvieran potencial, ni Jenni ni Lupillo”, reconoció Garza, programador de KBUE (105.5 FM), “La Qué Buena”. No obstante, decidió poner al aire temas de ambos; de Lupillo porque no cantaba con el tono “achalinado” que estaba de moda, y de Jenni porque interpretaba narcocorridos, algo nada común entre las mujeres artistas.

Ahí comenzó la historia de éxito tanto de Jenni como de Lupillo.

“Se sabía que Jenni era la talentosa de la familia; sin embargo, por alguna razón Lupe pegó más fuerte”, dijo Garza. Pero no por mucho tiempo. Jenni, entre música y escándalos, superó con creces la fama de su hermano. Entonces dejó de ser “la hermana de Lupillo”.

También los antros que pagaban una miseria quedaron atrás. Entonces comenzaron a llegar los contratos en teatros de primera, no solo en Los Ángeles, sino en todo el país y en México.

A la fecha, la cantante, fallecida el nueve de diciembre en un accidente de avión en México, cobraba entre $180,000 y $250,000 por concierto, dijo una persona que conoce la industria pero que prefirió que no se usara su nombre.

“Era de donde Jenni sacaba su mayor ingreso”, dijo la fuente.

Hasta hace poco, la cantante ofrecía hasta 12 conciertos al mes. Fue recientemente cuando decidió limitar esta cantidad a dos para estar más tiempo con su familia, según explicó en varias entrevistas.

Con su muerte, sin embargo, no solo se engrandeció su nombre, sino también su fortuna, Jenni era la artista de música regional mexicana más cotizada del mercado. En esta época, cuando la venta de discos está en su peor crisis, Jenni fue capaz de lograr contratos millonarios, y con una poderosa compañía disquera, Universal Music Latin Entertainment.

Expertos calculan que estos acuerdos pudieron ser entre tres y cinco millones de dólares. La cifra depende del número de discos vendidos y de otros aspectos, dijo una fuente que prefirió no ser identificada.

Jenni era la artista que más vendía en esa casa de discos, confirmó Gustavo López, vicepresidente de Universal Music.

Otros negocios menos productivos pero no por eso poco redituables de la artista eran una línea de maquillaje, un perfume —Jenni by Jenni Rivera, que se vende en Sears—, y la asociación con una marca de alta calidad de planchas y secadoras para el cabello.

Además, en la mira estaba el lanzamiento el próximo año de una línea de pantalones de mezclilla y la apertura de boutiques.

Por otra parte, y aunque ahora su futuro es incierto, Jenni era la productora de los reality shows I Love Jenni y Chiquis ‘n Control, que se transmiten por el canal de cable Mun2, propiedad de NBC Universal.

Estos contratos, aunque no se sabe a ciencia cierta cuánto le redituaban a la artista, una persona familiarizada con el medio dijo que varios cientos de miles de dólares.

“La audiencia no era tan grande puesto que se trata de un canal de cable; aquí no podemos hablar de millones de dólares”, dijo la fuente, que no dio su nombre, dijo, por tratarse de un tema sensible para la familia Rivera.

Los shows, sin embargo, eran los más populares de la cadena y los más redituables. Tanto que empresas poderosas como Target, T-Mobile y Burger King decidieron ser patrocinadores.

Además de todos estos negocios y contratos, Jenni conducía un programa de radio semanal de cuatro horas —Contacto directo con Jenni—, y había hecho su primera incursión en una película independiente, Filly Brown, que saldrá al mercado en abril.

En el aire quedó la posibilidad de estrenar un programa en inglés para la cadena ABC. El piloto ya estaba en el horno y estaría basado en la vida de la familia de la artista.

Mientras tanto, las ventas de los discos de Jenni, así como sus regalías, siguen aumentando día tras día.

Y para dar una idea de la fortuna que la artista deja, un analista en finanzas dijo en una entrevista en televisión que “los hijos de Jenni Rivera no tendrán que preocuparse por dinero nunca”.