¿Qué trae Hamilton a Angels?

Cómo la chequera inagotable de Arturo Moreno alcanza para darle regalos a sus Angels y a los aficionados del equipo de Mickey Mouse en cada diciembre, ahora tenemos en Los Ángeles al portentoso bateador, Josh Hamilton. Un golpe de suerte en todo caso porque si bien hace un año se debeieron forzar al máximo para firmar a Albert Pujols por diez años y 250 millones, esta vez, consiguieron un pelotero de igual calidad en un acuerdo mucho menos oneroso.

La verdad es que cinco años y 125 millones era algo que mucho querrían darle a Hamilton. Los podrían pagar en Houston y aun en Nueva York. Atlanta y hasta Chicago. Y obviamente los había ofrecido Rangers, el equipo que lo rescató de Cincinnati, en horas oscuras, cuando era un enamorado de la vida nocturna y otras cosas.

En Texas, Hamilton llegó a ser una estrella. Es decir, respondió y pagó con creces lo que Nolan Ryan y sus amigos de Rangers invirtieron en él. El bateo providencial del temido zurdo fue sustancial para que el equipo texano llegara por primera vez a una Serie Mundial, y no una sino dos veces en 2010 y 2011. En plan de estrella y lejos de los vicios y malos hábitos Hamilton ganó el MVP de la Liga Americana cuando coleccionó .359, de bateo, 32 leñazos largos y 100 carreras remolcadas. Hasta aquí la historia bonita de rescate y gratitud.

Justo por esta época, hace un año, un rotativo de Texas publicó que Hamilton había recaído en malas costumbres. Luego se supo que no era cierto y que había sido visto en un acto social como una persona normal, pero no borracho. De eso se prendieron periodistas cercanos a Rangers para lastimar el nombre de Hamilton justo cuando se agotaba su último año de contrato y camino a la agencia libre, esperaba firmar un miltianual, de ocho años y 200 millones.

Llegado el receso invernal no hubo las ofertas que suponían los números del toletero: .285 con el madero, con 43 bombazos y 128 producidas. Sólo Miguel Cabrera, el hombre de la triple corona, pudo ser mejor en el circuito joven que Hamilton.

Pero Rangers no respondieron como él esperaba, y eso que dejó pasar diez días después de las reuniones de Nashville, entonces ya resignado a que lo trataran como un gran pelotero y como la superestrella que es, aceptó de Angels una oferta muy parecida a otras del mercado. La discusión nunca fue si Hamilton valía 25 millones por año. El tema era los años que quería el pelotero y los que le querían frimar los equipos.

No sé si sea justo decir que Hamilton se vino a Angels para chocar toda la temporada contra los “ingratos” Rangers, en la guerrita de la primacía en la División Oeste de la Liga Americana, pero sí hay un tufillo a eso. Ahora los lanzadores de Texas lo tendrán de enemigo en muchos turnos al bate de los 18 juegos que se van a ver las caras,

Arturo Moreno y Mike Scioscia. Y también Albert Pujols. Moreno porque tiene un factor más para valorizar su equipo cuando los Dodgres decidieron gastar en grande y han armado tremendo trabuco. gana Scioscia porque tiene una descomunal arma ofensiva que se suma a Trout, Trumbo, Pujols, Kendrys y Wells. Todos ellos capaces de batazos de largo metraje.

Ido Torii Hunter a Detroit, queda un vacío en los jardines que ahora serán de Trout, Hamilton y Wells o Bourjos. Ahora bien, si cuaja el negocio con Yanquis para enviarles a Vernon Wells, las cargas serán más llevaderas para Scioscia que tiene que darles turnos a todos.

El tercer gran ganador será Pujols, porque si se mantiene, como es previsible, tercero al bate, con Hamilton cuarto, los pitchers, no tendrán más remedio que darle buenos lanzamientos y entonces volveremos a ver su poder.