Salud mental descuidada

Salud mental descuidada

El autor de la matanza era un joven con deficiencias mentales que tuvo en su hogar acceso a las armas que utilizó para matar a 27 personas en una primaria de Newtown.

Se sabe que la madre del asesino era una ávida tiradora y que aparentemente simpatizaba con el movimiento “Prepper”, que se prepara almacenando recursos para sobrevivir algún cataclismo.

Es obvio que es una mezcla explosiva la de armas de fuego y los perturbados mentales. Antes de la masacre de en la escuela Sandy Hook, fue un perturbado mental el autor de la matanza en la Universidad de Virginia Tech, de igual manera los homicidas que dispararon contra la congresista Giffords en Arizona y en un cine de Colorado.

Por eso, en este momento nos preocupa el deterioro que por décadas ha sufrido la atención mental en Estados Unidos.

Todo comenzó con la eliminación de la Ley de Sistemas de Salud Mental de 1980 que establecía la expansión de servicios, investigación, capacitación y atención de pacientes, destinando fondos para ellos. La medida reconocía el estigma social que existe contra el paciente que sirve de impedimento para solicitar y recibir servicios.

El arribo de Ronald Reagan y su revolución conservadora destruyó la ley y redujo los fondos que pasaron a ser un subsidio en bloque para los estados, que utilizaron para continuar políticas antiguas o lo dedicaron a otro fin. Como resultado miles de enfermos mentales quedaron en el desamparo.

Treinta años más tarde no se hizo nada a nivel federal para mejorar el sistema, sino por el contrario la situación ha empeorado dado la crisis económica de la Gran Recesión. La organización que agrupa a los directores estatales de programas de salud mental estimó que por lo menos se recortaron 4,350 millones de dólares entre 2009 y 2012 dedicados a este fin. Ya hoy son rutinarios alrededor de la nación los recortes de programas y personal en el área de salud mental.

Esto es grave, dado el problema de salud mental en la población. Las autoridades federales estiman que 46% de los estadounidenses experimenta a lo largo de su vida algún tipo de enfermedad diagnosticable; uno de cada 100 adultos sufre de esquizofrenia y cerca del 17% ha estado profundamente deprimido en algún momento.

Esperamos que la reciente tragedia escolar sirva para poner atención en numerosos factores que contribuyeron a ella, para que evitar su repetición. En esa lista no se puede ignorar las deficiencias en la salud mental.