Alternativa no evitaría el abismo fiscal

A falta de acuerdo podrían entrar en vigor abruptos recortes de gasto y más impuestos

WASHINGTON, D. C. (EFE).— Las negociaciones para evitar el temido “precipicio fiscal” en Estados Unidos vivieron ayer un nuevo capítulo de su tira y afloja con la propuesta de un nuevo plan por parte de los republicanos que, aunque fue rápidamente rechazado por la Casa Blanca, revela avances para llegar a un acuerdo.

El presidente de la Cámara de Representantes de EEUU, el republicano John Boehner, propuso un “plan B” en el que abre la puerta por primera vez a un alza de impuestos para aquellas unidades familiares que ganen “más de un millón de dólares al año”.

“En este momento, tener un plan alternativo para asegurar que se vea afectado el menor número de contribuyentes posibles es el mejor camino para nosotros”, indicó Boehner ayer ante los periodistas en el Congreso.

El líder republicano, que el lunes sostuvo una nueva reunión en la Casa Blanca con el presidente de EEUU, Barack Obama, reiteró su intención de alcanzar un “acuerdo más amplio”, pero exigió al mandatario mayores recortes en el gasto que acompañen a la subida de ingresos.

Explicó que el plan propuesto por la Casa Blanca no puede “ser considerado equilibrado” ya que contempla notablemente mayores ingresos que reducciones en el gasto.

Sin embargo, este “plan B” republicano fue rápidamente rechazado por el portavoz de la Casa Blanca, Jay Carney, quien insistió en la postura de Obama de oponerse a cualquier pacto que “no pida lo suficiente a los más ricos en impuestos y en su lugar haga recaer la carga sobre la clase media y los mayores”.

Pese a este nuevo choque y a apenas dos semanas de la fecha límite de finales de este mes de diciembre, en la que a falta de acuerdo entrarían en vigor abruptos recortes de gasto y subidas de impuestos para los ciudadanos, tanto republicanos como demócratas han suavizado sus posturas.

Los republicanos han accedido públicamente y por primera vez a que se suban los impuestos para las rentas más altas (más de un millón de dólares), una condición que hasta hace poco habían considerado como impensable.

Por su parte, Obama también cedió y elevó su propuesta de tope para los contribuyentes a los que mantendría las exenciones de impuestos, de los 250 mil dólares a los 400 mil dólares. Obama había hecho del techo de 250 mil dólares uno de los ejes de su campaña para la reelección presidencial, que finalmente ganó en noviembre, como reflejo de su defensa de la clase media, por lo que el paso dado supone una significativa concesión.

Carney rechazó que fuera una ruptura de una promesa y calificó la modificación de “muestra de la buena fe de su esfuerzo” de negociación.

Además, el mandatario estadounidense rebajó su propuesta inicial de una subida de ingresos federales de 1.4 billones de dólares a 1.2 billones.