Claman contra armas

Familias de víctimas en diversas masacres claman acción de líderes nacionales

WASHINGTON, D. C.— José Guzmán aún llora la muerte de su hijo Guillermo. Han pasado siete años y lo recuerda como si fuera ayer.

“Fue a trabajar como todos los días, en un restaurante Subway de Phoenix, Arizona, pero cuando estaban cerrando, llegaron los asaltantes. Eran niños de 15 y 16 años con armas AK-47. Lo mataron por 10 dólares”, relata.

“Este es un trauma que no se quita tan fácil”, agrega mientras recuerda a Guillermo, quien ahora tendría 24 años de edad.

La manera en que Guzmán y su esposa Guadalupe Sánchez han sobrellevado estos años es trabajando con otras familias que han pasado por lo mismo.

“Empezamos una organización que se llama ‘Padres de hijos asesinados’ y estamos ayudando a otros para juntos soportar el dolor cuando te quitan a un ser querido”, explica.

Guzmán se unió ayer a 33 familias que clamaron por un cambio en las afueras del Capitolio.

“Este es nuestro momento”, dice Dan Gross, presidente de Brady Campaign, quien dirigió la comitiva.

Grupos antiarmas están confiados en que la tragedia de Newtown, Connecticut —que terminó con la vida de 20 niños y seis adultos— sea la gota que rebalse el vaso en el Congreso y permita un avance sustancial en legislación que restrinja el acceso a las armas en Estados Unidos.

Legisladores de California ya han dado indicios de que impulsarán este esfuerzo. Dianne Feinstein, senadora demócrata de California, aseguró que en el primer día de trabajo del nuevo Congreso presentará una legislación para reinstaurar la ventas de nuevas armas de asalto y cargas de municiones de alta capacidad.

Si se realizan cambios en la presidencia de comités claves en el Senado, Feinstein podría dirigir el Comité Judicial, lo que facilitaría el paso a la propuesta.

Por otro lado Bárbara Boxer, también senadora demócrata de California, anunciará hoy un proyecto de ley destinado a mejorar la seguridad en escuelas y campus universitarios.

Durante su última visita de estado, el expresidente mexicano Felipe Calderón pidió específicamente al Congreso que reinstaure la prohibición a la venta de armas de asalto pero, en esa oportunidad, la respuesta de legisladores y del Gobierno fue el silencio.

Ahora el plan de Feinstein ya recibió el apoyo del presidente de EEUU, Barack Obama.

“Él apoya la propuesta de la senadora, respalda legislación que enfrente el vacío asociado a los shows de armas, además de otros elementos. Habrá gente que hable sobre cargadores para almacenar municiones y eso es algo en lo que él estará interesado en escuchar”, asegura el secretario de prensa de la Casa Blanca, Jay Carney. “Pero su visión va más allá de esto. El mandatario piensa que debemos enfrentar este problema de una forma amplia y que una sola legislación no solucionará todo”.

Asimismo se espera que el presidente inicie un diálogo con el pueblo estadounidense, profesionales de la salud, miembros de su Gobierno, padres y comunidades para encontrar soluciones integrales que prevengan tragedias como las de Newtown.

El debate recién comienza en Washington, uno que para personas como Guzmán, es una deuda pendiente. “Espero que se den cuenta de lo que está pasando, que controlen las armas. El momento es ahora”, concluye.