Sin una política migratoria

Sin una política migratoria

La migración es una área ineludible dentro de la realidad política mexicana. Es un sector de gobierno en el que todavía faltan definiciones por parte de la nueva administración del presidente Enrique Peña Nieto.

Es comprensible que el nuevo mandatario quiera establecer, por ejemplo, que el comercio sea el eslabón predominante en la relación entre Estados Unidos y México, restándole importancia a la cuestión migratoria. Pero eso no quiere decir que el tema no exista ni que se pueda ignorar en materia de gobierno.

Por donde sea le vea, la realidad de México está íntimamente ligada a los movimientos de población, tanto como nación de emigrantes como por ser territorio de tránsito. El hecho de estar casi en los extremos de este fenómeno, representa una gran responsabilidad para el gobierno mexicano.

Por eso, nos inquieta el hecho de que este gobierno no esté prestando la atención necesaria al tema migratorio. Por ejemplo, hasta ahora no se sabe nada del Instituto Nacional de Políticas Públicas de Atención al Migrante —prometido durante la campaña— para agrupar programas dispersos. Es más, el responsable de Asuntos Migratorios durante la transición, hoy es un desempleado más.

Tampoco se ha hecho nada en el Instituto de Nacional de Migración a cargo de la Secretaría de Gobernación. Esto tiene un impacto directo en la seguridad de los numerosos inmigrantes centroamericanos que van de paso a Estados Unidos como a los grupos Beta que ayudan a los emigrantes mexicanos.

Esta misma falta de atención se refleja en la relación con las comunidades mexicanas en Estados Unidos a través de la falta de acción en el Instituto de Mexicanos en el Exterior (IME) que, como en el caso de Migración, no tiene autoridades nuevas.

Nos preocupa que la relación con la comunidad mexicana en Estados Unidos esté aparentemente fuera del radar del nuevo gobierno. Son malas señales la desatención al IME y el hecho que Peña Nieto —durante su reciente visita a Estados Unidos— no haya querido tener la tradicional reunión de un mandatario mexicano con representantes de la comunidad mexicana inmigrante.

Esta bien que la economía ahora sea lo principal, pero al menos en ese contexto debe considerarse la importancia de los mexicanos en el exterior que este año aportaron 24,000 millones de dólares en remesas para la economía mexicana. Ellos no se merecen un desaire.

México puede hacer muy poco para impulsar una reforma migratoria integral en Estados Unidos. Pero eso no le quita la obligación de atender los otros frentes de la migración que le corresponden.