Una Navidad con tradición

Familia de Pasadena celebra con un pesebre que va creciendo
Una Navidad con tradición
12/22/12----PASADENA----- Gabriela de León with her granddaughter Lila Orellana, 4, put the finishing touches on their nativity scene at their Pasadena home. (Photo by Aurelia Ventura/La Opinion)
Foto: authors

Las tradiciones y costumbres de un nuevo país es lo primero a lo que debe adaptarse un inmigrante, especialmente si viene de países latinos para vivir en los Estados Unidos. Pero eso no les impide que traigan consigo las que tenían en sus lugares de origen.

Una de las costumbres más arraigadas en Latinoamérica es la elaboración del pesebre o nacimiento navideño, en el cual participan hasta tres generaciones de una misma familia. “Tenemos unos once años haciendo este pesebre”, dijo Gabriela de León, natural de México, quien junto con su esposo Abrahám, de origen guatemalteco, se encargan de construir el nacimiento en su casa. “Yo empecé con el pesebre pero con figuras más pequeñas”, añadió Gabriela.

El pesebre se exhibe sobre una especie de mesón a poca distancia del suelo, en donde la familia coloca las figuras principales — María y José, los Reyes Magos— de unas quince a veinte pulgadas de alto. Pero la más importante, el Niño Jesús, es la que más atesora Abrahám de León por haber pertenecido a su abuela.

“Al niño Jesús ya lo andaban regalando cuando yo llegué, porque mi papá y mi familia se cambió de religión. Por pura suerte llegué y lo rescaté”, dijo Abrahám, refiriéndose a la forma en cómo el niño Jesús llegó a sus manos. “Mi abuela era la que hacía los nacimientos en mi familia pero cuando ella murió, ya nadie se interesó en seguir con la tradición”, añadió. “Mi abuela hizo el nacimiento al niño Jesús toda su vida. Recuerdo que hacía un nacimiento grande”.

Además de las figuras grandes, la familia también se esmera en representar escenas de la vida diaria de sus países de origen y otros lugares del mundo, con figuras más pequeñas, casas elaboradas a mano y adquiridas en las tiendas.

Una de las escenas representada es la ciudad de Antigua, ubicada en las faldas de un volcán y la cual por muchos años fue la capital de Guatemala. Otra reflejaba la vida en un rancho mexicano “Esperamos tener más figuras porque también queremos representar la vida en África”, dijo Gabriela.

También muestran figuras como una tortillera, pastores e incluso María lavando los panales del niño Jesús a la orilla del rio.

La simulación de un rio verdadero fue la adición de este año, utilizando agua reciclada con la ayuda de una bomba para que esa agua circule a través de una canal cortada a la lo largo. “Pero no estoy muy satisfecho con la forma del río porque quiero que parezca un río de verdad, con mas curvas, porque está muy recto”, dijo Abrahán, refiriéndose a la forma en que luce el río.

Durante la noche del 24, la “madrina” del niño Jesús lo lleva a la misa para que lo bendigan durante el servicio. Luego regresa a la casa para colocarlo en el pesebre como símbolo de que ha nacido el hijo de Dios y luego se disponen a cenar. “La madrina es la misma por tres años y la escogemos entre las personas que sienten y creen en la tradición”, dijo Gabriela.

La elaboración del pesebre les llevó casi tres semanas porque comenzaron después de Acción de Gracias y lo terminaron hace pocos días.

Sin embargo, lo continuaran exhibiendo hasta el 2 de febrero, que es el Día de la Candelaria, de acuerdo con la iglesia católica. Ese día visten al niño mientras rezan un rosario, actividad que luego combinan con bailes del Grupo de Danza Azteca, al cual pertenece Gabriela.

“Para mí es importante continuar con las tradiciones, especialmente por mis nietas”, dijo Gabriela, visiblemente emocionada y tratando de contener las lágrimas. “Quiero que conozcan nuestras tradiciones porque se van perdiendo aquí. Pero más que todo para que les quede el recuerdo”, dijo Gabriela.