El precipicio y la deuda

La comunidad hispana no puede darse el lujo de quedarse al margen de este debate nacional

Latinos

Nuestra nación está a poco tiempo del precipicio fiscal, la serie de aumentos de impuestos y recortes de gastos automáticos que amenazan con descarrilar la frágil recuperación económica. Si nos vamos por el precipicio, la familia latina promedio de cuatro miembros vería un aumento en sus impuestos de $ 2,200. Un cambio brusco como este, junto con recortes draconianos sin sentido a los programas de gobierno de los cuales dependen muchas familias, sería devastador para la comunidad hispana que ha sido desproporcionadamente afectada por la reciente recesión.

La austeridad extrema del precipicio fiscal debe evitarse absolutamente para impedir otra recesión que las familias hispanas y el país en general no se pueden permitir. Pero tampoco podemos darnos el lujo de ignorar el crecimiento insostenible de la deuda nacional y continuar postergándolo. De acuerdo con el Censo de los Estados Unidos, la población hispana se duplicará de 53.3 millones en 2012 a 128.8 millones en 2060. Estas generaciones futuras —nuestros hijos y nietos— serán las que heredarán una montaña de deudas si no hacemos algo al respecto.

Abordar este problema requerirá decisiones inteligentes, compromiso, sacrificio compartido, equidad, equilibrio, la protección de los más vulnerables y valentía por parte de nuestros líderes electos para poner al país por encima de la política.

La comunidad hispana no puede darse el lujo de quedarse al margen, mientras nuestros líderes electos juegan una arriesgada política con nuestro futuro económico. Simplemente hay demasiado en juego. Por eso, como presidente y CEO de la Coalición Nacional Puertorriqueña, estoy apoyando la campaña no partidista para Reducir la Deuda. Apoyo los esfuerzos de la campaña para instar al Presidente y al Congreso a llegar a un acuerdo bipartidista para evitar el precipicio fiscal, mientras también se pone en marcha un marco para un plan integral que ponga a nuestra deuda nacional en una trayectoria con una tendencia a la baja, en relación con el producto interno bruto según pasa el tiempo.

Insto a otros líderes hispanos a involucrarse en el debate nacional sobre el futuro económico de nuestro país. La elección de 2012 demostró el poder del electorado hispano y seguiremos creciendo en influencia en los años venideros. Es el momento de asumir nuestra responsabilidad y hacer que nuestras voces sean escuchadas, en el que tal vez es el tema más importante que afecta el futuro económico de nuestro país a largo plazo, nuestra deuda nacional.

Los hispanos siempre han jugado un papel integral en el desarrollo de este país y continuarán haciendo lo que les corresponde para asegurar que los Estados Unidos prosperan. Y para que eso suceda, debemos reducir la deuda. Se lo debemos a nuestras comunidades, a nuestros hijos y a nuestro futuro.