Se preparan para Año Nuevo

Los angelinos están listos para recibir el 2013 con las tradiciones y costumbres que han traído de sus países de origen: buñuelos, pasteles, tamales, panes dulces o rellenos, están en demanda

Se preparan para Año Nuevo
Guadalupe Martinez, de la pastelería Gourmet LA, prepara canastas de panes dulces.
Foto: La Opinión - Aurelia Ventura

Después de la celebración de la Navidad, con la locura de las compras, los regalos y la ingestión de elaboradas comidas típicas, los angelinos ahora se disponen a despedir lo que queda del año 2012 tratando de seguir las tradiciones y costumbres que han traído de sus países de origen.

Desde comer doce uvas con las doce campanadas de la noche vieja o usar ropa de color rojo o amarillo, los latinos han adaptado sus tradiciones a las de este país.

María González y su familia por ejemplo, celebran la llegada del Año Nuevo comiendo doce uvas a la medianoche y corriendo por el vecindario con una maleta en la mano.

“Comemos una uva por cada mes, una por cada deseo que se cumpla en ese mes. También agarro una maleta vacía, para que me salgan paseos durante el año”, dijo González, quien viajó desde Prescott, Arizona para pasar la Navidad y recibir el Año Nuevo con su familia en Los Ángeles. “Pero además de eso cocinamos, bailamos y tomamos, todos juntos, en familia”, añadió riendo.

La llegada de un nuevo año es también motivo para la elaboración de ciertas delicias latinoamericanas para compartirlas con amigos y familia. Comidas que incluyen buñuelos, pasteles, tamales, panes dulces o rellenos.

Hay también los rituales de cajón para atraer la buena suerte, que forman parte de la tradición del último día del año. Carmen Palacios, dueña de la Pizzería Piccolo, en el Mercado Central, señaló que ella barre su casa de adentro hacia afuera para sacar “la mala vibra”.

“También hay que usar prendas de color rojo para atraer el amor, amarillo para la buena vibra, blanco para la esperanza y verde para el dinero”, dijo Palacios, añadiendo que con su familia una vez recorrió el vecindario con una maleta y se le presentó “la oportunidad de viajar varias veces durante el año, especialmente a México”.

Pero otras personas optan por celebrar la llegada del Año Nuevo en forma más calmada, sin la algarabía de las fiestas que acostumbran en sus países. “Para mí es como cualquier día corriente, no tengo que estrenar ropa ni zapatos nuevos”, dijo Rosa Haydee Valencia, oriunda de El Salvador, refiriéndose a la costumbre de comprar ropa nueva para las fiestas de fin de año. “Allá es formidable, se celebra con todo, fiestas, cohetes”.

“Nosotros comemos doce uvas pero también brindamos con sidra, deseando que podamos seguir con salud y trabajo en el nuevo año”, dijo Flor Encinas, mientras se encontraba de compras en un puesto de frutas en el Mercado Central. Ella, junto con su esposo Juan Jiménez y sus dos pequeños hijos viajaron desde Phoenix, Arizona, para recibir el año nuevo en Los Ángeles.

Por su parte, las hermanas Diana y Elisa Granado señalaron que ellas no lo celebran porque viven solas en Los Ángeles pero si estuvieran en su país sería diferente.

“Allá si lo disfrutamos bien, con toda la familia, recordando buenos momentos”, dijo Elisa, quien junto a su hermana salió de El Salvador hace 30 años. “El día de Año Nuevo la gente se va a la playa y lleva comida”.

También hay personas que deciden recibir el nuevo año en forma más religiosa, reunidos en la iglesia con familiares y amigos. “Nosotros le damos gracias a Dios por el año que nos permitió vivir y le pedimos por el nuevo que viene, porque no sabemos que nos espera”, dijo Maribel De León, quien añadió que una de los mejores regalos que ella y su esposo recibieron durante el 2012 fue su residencia. “Estuvimos por 11 años clamándoles a Dios por los papeles de inmigración y ya los tenemos”, dijo feliz.