Dopaje: cáncer del deporte

La sanción a Lance Armstrong sienta un fuerte precedente en la batalla contra uso de sustancias prohibidas en los atletas

Dopaje: cáncer del deporte
Julio César Chávez Jr. causó una gran decepción al dar positivo por el uso de mariguana tras perder ante Sergio 'Maravilla' Martínez.
Foto: AP

Cuando a los aficionados ya no les quedaba ninguna capacidad de asombro frente a las oleadas noticiosas que reportaban casos de dopaje, y cuando el deporte mismo lucía inerme ante la inagotable capacidad de los tramposos para evadir los controles, de pronto el año 2012 entrega un balance que alienta de cara al futuro y que ilusiona a la enorme familia del deporte que sueña con volver a tener competencias limpias.

En un año olímpico, y cuando ya se tenía a la mano el precedente de los atletas que no pasaban pruebas en ruta previa a la cita de Londres, es decir, aquellos sancionados antes de competir, el mundo del deporte se encontró de frente con el desarrollo y conclusión del caso Lance Armstrong, que de pronto pasó de héroe y mito, ganador de siete ediciones del Tour de Francia, al peor tramposo de la historia del deporte.

Durante años, el campeón texano había construido una imagen como un sobreviviente al cáncer, y recibido por ello un tratamiento, si no preferencial, al menos sí especial, dado que se estimaba la existencia de secuelas después de los tratamientos médicos.

Era una manera de cuidar las formas que terminó por enmascarar el fondo crítico de un tema que llegaría a ser crucial.

Que Armstrong ganara siete veces el Tour de Francia de manera tan dominante lo había convertido en sospechoso de consumir sustancias prohibidas, y eso que todos pensaban y callaban empezó a salir a la superficie cuando Floyd Landis, ganador del Tour del 2006, y quien fue despojado del título por dopaje, aceptó sus culpas y reveló las experiencias acerca de lo que pasaba en el US Postal, equipo de Armstrong.

Tyler Hamilton y Levi Leipheimer también declararon contra su exjefe de filas.

Eso ajustó piezas a la investigación que ya seguía la Agencia Antidopaje de Estados Unidos (USADA), que el 29 de junio, mediante un informe de mil folios y testimonios de 11 excompañeros de Armstrong, presentó cargos contra él.

En agosto de este año, Armstrong dijo que estaba fatigado con el tema y que no se defendería, y ello fue tomado como una aceptación tácita de su culpabilidad, por lo que la Unión Ciclista Internacional (UCI) se acogió al informe de la USADA para sancionar a Armstrong.

El 22 de octubre, la organización del Tour de Francia lo despojó de sus títulos.

Como otras veces, el boxeo puso su cuota de vergüenza en las pesquisas contra los dopados. Andre Berto debió cancelar su pelea de revancha contra Víctor “Vicious” Ortiz después de que en un examen dio positivo de nandrolona, un anabólico prohibido.

También Lamont Paterson, camino de su pelea contra Amir Khan, fue suspendido ocho meses por la Comisión Atlética de Nevada, al detectarse testosterona sintética en su cuerpo.

El tercer caso, y sin duda el más sonado, fue el de Julio César Chávez Junior, quien volvió a las andadas, y tras una prueba después de la pelea ante Sergio “Maravilla” Mártínez en Las Vegas dio positivo por consumo de marihuana.

El CMB lo suspendió de manera indefinida mientras el Junior asiste a un programa de rehabilitación.

Con la sombra del dopaje campeando sobre la Villa Olímpica, el Comité Olímpico Internacional (COI) reforzó esta vez en Londres la modalidad de pruebas antidopaje, seis meses antes de los Juegos, para evitar la proliferación de escándalos tipo Ben Jonhson o Marion Jones.

Se estima que al menos 107 atletas fueron suspendidos, según un informe de la Agencia Mundial Antidopaje (WADA), y ya en el desarrollo de las competencias se detectaron nueve casos, siete de los cuales ocurrieron antes de que el atleta entrara en acción.

Cuatro correspondieron al atletismo y los otros a la halterofilia, gimnasia artística, ciclismo y judo.

Hubo sólo dos casos en los que se retiró la medalla al deportista: una de oro en atletismo y otra de bronce en lucha.

La emboscada a los dopados arrojó resultados porque en la época de la superprofesionalización de los atletas de alta competencia, y cuando todos saben que ganar una medalla puede representar mucho dinero en sus cuentas, se dejó atrás el total de 20 casos de dopaje registrados en Beijing.

El 6 de febrero, y tras un alegato de casi dos años, el Tribunal de Arbitraje Deportivo (TAS) despojó al español Alberto Contador del título del Tour de Francia de 2010, después que los médicos y abogados del ciclista no pudieran justificar la presencia del clenbuterol en una prueba realizada.

Contador alegó que el clenbuterol pudo consumirlo en ingesta de carne en España, pero el TAS no aceptó ese argumento, y el tres veces ganador del Tour no pudo participar en carrera en este 2012 ni en la Olimpiada.

Lo paradójico es que también este año la FIFA informó que durante el Mundial Sub-17 realizado en México en 2011 hubo 109 casos de pruebas antidopaje positivas por clenbuterol.

Un análisis posterior determinó que se trataba de un caso de sanidad pública, ya que en México es corriente engordar a las reses con clenbuterol. No hubo sancionados.

Melky Cabrera, de los Gigantes, sonrojó a todo el beisbol después de ganar el título de Jugador Más Valioso (MVP) del Juego de Estrellas, y ser denunciado semanas más tarde como consumidor de testosterona.

La MLB lo suspendió 50 juegos y los Gigantes, en una decisión aplaudida por todos, lo dejaron fuera del roster por el resto de la temporada y luego ganaron la Serie Mundial de beisbol sin su aporte.

Allí mismo en la bahía, pero en Oakland, el veterano Bartolo Colón, que lograba una gran campaña con los Atléticos, fue sorprendido también por el uso de testosterona y sancionado con 50 partidos, lo que lo dejó fuera del resto del calendario regular, desde agosto, y de toda la postemporada.

El tercer “bigleaguer” caído en las pruebas sorpresa de la MLB fue Guillermo Mota, relevista dominicano de los Gigantes, a quien sancionaron con 100 juegos por reincidir en el uso de sustancias prohibidas.

Para ponerle más fuego a la candente polémica sobre los jugadores de beisbol acusados y/o sospechosos de dopaje, la Asociación de Escritores de Beisbol (BBWAA) excluyó de la lista de aspirantes al boricua Juan “Igor” González, quien aparecía por primera vez en la balota de aspirantes a la inmortalidad de Cooperstown.

Los nombres de los tramposos que quieren ganar de cualquier manera seguirán llenando titulares, pero afortunadamente ya tenemos a la vista en tribunales (empieza el 28 de enero) el caso de la Operación Puerto, en España, del que podrían salir sanciones ejemplares, incluso penas en prisión, para los responsables directos de dopaje sistemático en el ciclismo.