Inmigración y el precipicio fiscal

En Washington laboran para llegar a un acuerdo para evitar recortes e impuestos más altos el primero de enero. ¿Se están ocupando de lo que importa?

Quizás es una pregunta impertinente. No cabe duda que el déficit en los EE.UU. es un problema fundamental; si no enfrentamos el problema, el país terminará con una deuda insostenible.

Tarde o temprano hay que llegar a un acuerdo en Washington que aumenta los ingresos del gobierno – por eso quieren alzar impuestos – y recorta los gastos.

Sin embargo es una pregunta sumamente razonable. El problema fiscal en este país es fundamentalmente un problema demográfico. Claro que las finanzas del gobierno han sufrido debido a la crisis financiera.

Pero esos desequilibrios puntuales se van a corregir con la recuperación de la economía.

Lo que no se van a corregir son los desequilibrios que tienen que ver con una población que cada año se envejece, porque los americanos están llegando a edades mayores pero están produciendo menos progenie.

Este problema demográfico tiene una dimensión fiscal muy seria. Los programas que causan los mayores problemas para las finanzas del país son los que prometen beneficios para los que ya no trabajan —Medicare y Seguridad Social—, junto con similares programas militares.

Son programas con una estructura simple: los que trabajan pagan impuestos para que los jubilados puedan recibir seguro médico y sus mensualidades. Por lo tanto, si hay más jubilados y menos trabajadores — precisamente lo que esta pasando en los EE.UU.— estos programas generarán grandes déficits tarde o temprano.

Lo irónico es que en Washington están peleando sobre impuestos y gastos cuando hay una solución más efectiva – la inmigración.

Los inmigrantes suelen ser más joven y dispuestos a trabajar, así que representan uno de los remedios más efectivos para el problema en este país.

Pero dudo que en este momento estén hablando de la inmigración en Washington, lo que nos deja esperando que comience esa conversación en el año nuevo.