Londres quiere convertirse en el epicentro de la moda masculina

Se presentan esta semana las nuevas tendencias de la moda en Londres, que desea convertirse en referente de la moda masculina.

Londres quiere convertirse en el epicentro de la moda masculina
Modelos en Londres lucen ropa de la cadena de tiendas Topman, que abrirá nuevas tiendas en Los Ángeles este año.
Foto: AP

LONDRES, Inglaterra.— Desde Alexander McQueen hasta Tom Ford, más de 60 firmas de moda presentan desde ayer y hasta mañana miércoles en Londres sus colecciones masculinas para el próximo otoño-invierno en la segunda edición de London Collections-Men (LC-M).

La capital británica se convierte así en una gran pasarela por la que desfilan diseñadores, modelos y famosos, y que celebran la buena salud de la que goza el sector masculino de una industria que, a escala global, genera beneficios y no encuentra techo en su crecimiento.

A la espera de conocer los resultados que arrojó 2012, el mercado de la moda masculina creció un 3.2 por ciento en 2011 y se espera que hasta 2016 siga subiendo hasta un 16 por ciento, según los cálculos de la firma de investigación de mercados Mintel.

También sigue imparable el sector del lujo debido, sobre todo, al desarrollo de los mercados emergentes —con China a la cabeza— donde los hombres juegan un papel importante que representa el 50 por ciento del total del mercado, indica la British Fashion Council.

Pese a que China, Japón u Oriente Medio se encuentran entre los principales importadores de moda británica y pese a contar con una longeva tradición de modistos dedicados al diseño para hombres, Londres no contaba con un evento que reuniera las novedades de este sector de la industria hasta el pasado junio.

“Londres es la casa de la moda masculina, inventó la sastrería en Savile Row y sigue formando a los mejores diseñadores jóvenes del mundo”, defiende el director de LC-M y editor de la edición británica de la revista GQ, Dylan Jones.

Pese a su corto recorrido, el evento ya ha recibido el espaldarazo de nombres muy importantes de la moda británica, como la firma Alexander McQueen, que presenta por primera vez su línea masculina en la capital británica.

Hasta la fecha, los diseños para hombre de McQueen se presentaban en Milán, el centro de la moda masculina hasta que Londres apareció en escena el pasado año dispuesta a arrebatarle el título.

“Durante años, los hombres europeos y americanos venían a Londres para que les hicieran los trajes, es su hogar natural”, señala la responsable de compras en los grandes almacenes de lujo Harrods, Marigay McKee.

La modista “punk” británica Vivienne Westwood es otro de los platos fuertes de LC-M, ya que Harrods acoge un pequeño avance de la colección para el próximo otoño-invierno que verá la luz en su conjunto el próximo domingo en la pasarela milanesa.

Pero, sin duda, los diseños más esperados son los de la firma del excomponente de Oasis Liam Gallagher, Pretty Green, que se estrena hoy en el circuito de la moda.

Su presencia no está exenta de polémica, ya que el pasado verano el músico, de 40 años, aseguró a The Daily Telegraph no querer formar parte del mundo de los desfiles. “No siento hostilidad, pero el 90 por ciento del negocio de la música está manejado por idiotas y supongo que pasa lo mismo con la moda”, declaró.

Pese a todo, Gallagher, que no diseña las prendas de la marca pero las revisa una a una, tenía previsto ser ayer por la noche el anfitrión de una festiva presentación que se desarrolló en un exclusivo club privado del barrio de Mayfair.

La firma Pretty Green —nombre inspirado en una canción de The Jam— se creó en 2009 y solo en su primer año facturó $8.3 millones.

No sólo diseñadores del Reino Unido protagonizan la LC-M: la moda estadounidense también quiere hacerse ver estos días en Londres, como le ocurre al modisto y director de cine Tom Ford, que presenta esta semana por primera vez en esta capital su línea masculina.

La industria de la moda británica comienza 2013 con mucho que celebrar, pues genera un mercado que aporta a la economía del Reino Unido unos $34,059 millones y emplea a 816,000 personas, según el último informe del British Fashion Council.