La seguridad fronteriza

Este es un debate sobre datos concretos y no de anécdotas y vaguedades
La seguridad fronteriza

La gobernadora de Arizona, Jan Brewer, dijo hace uno días que ella no respaldaba ninguna reforma migratoria mientras no se incluya el tema de la seguridad fronteriza. Cuando se le preguntó cual era su definición de frontera segura, ella no supo explicarlo.

La expresión “seguridad fronteriza” se ha convertido en el latiguillo preferido para condicionar el tratamiento de una ley migratoria. Esta es la excusa utilizada por los opositores a la reforma, al exigir el cumplimiento de un objetivo vagamente definido como condición para ver otros aspectos de la ley.

La idea de sellar una frontera como la de Estados Unidos con México es tan impráctica políticamente, como perjudicial en lo económico. Además de que geográficamente es imposible. No obstante el tema se repite en cada oportunidad desde hace muchos años , asegurándose que el gobierno federal no hace nada.

La realidad es otra. En los pasados 26 años, desde la reforma de 1896 hasta el 2012 se gastaron cerca a 187,000 millones de dólares, según un reporte del Migration Policy Institute. El mismo indica la relevancia que tiene en la administración Obama la seguridad fronteriza destinándole en 2012 18,000 millones de dólares o sea casi un 25% de todo el gasto colectivo del gobierno federal en las agencias responsables de combatir la delincuencia a distinto nivel.

A esto se le debe sumar el récord de deportaciones realizadas. Hay quienes disputan el numero alegando que se inflan con detenciones en la frontera. La discusión sobre cifras frías tapa el drama de las separaciones de familias que aumentaron de acuerdo a las políticas más restrictivas que se han aplicado.

Tampoco se puede ignorar al hablar de seguridad fronteriza, que la migración también depende de factores ajenos al número agentes que se coloque en el terreno. La magra economía estadounidense ha reducido el flujo migratorio sur y el envejecimiento de la población mexicana es un cambio que —según los demógrafos políticos— reducirá naturalmente la emigración hacia Estados Unidos.

Por eso, el debate sobre la seguridad fronteriza, dentro del contexto de la reforma migratoria puede basarse en anécdotas o impresiones generales repetidas hasta el hartazgo.

Se necesitan datos concretos y según estos, la seguridad fronteriza dentro del contexto migratoria es mas sólida que nunca. Además, las perspectivas de una mayor inmigración se van reduciendo. Es hora de hablar de la seguridad sin demagogia y con la realidad en la mano.