Reparación de calles es tema ‘urgente’

LA considera subir impuesto sobre propiedades para reparar baches
Reparación de calles es tema ‘urgente’
Un total de 8,700 millas de calles de Los Ángeles están en pésimas condiciones y aunque la ciudad espera reparar 350,000 baches este año, el problema está lejos de resolverse.

La única opción para reparar las 8,700 millas de calles de Los Ángeles que están en pésimas condiciones (37% de todo su sistema vial) es que los votantes eleven el impuesto a la propiedad y se genere un fondo de 3,000 millones de dólares, afirmó ayer una agencia municipal.

“Es una oportunidad para cambiar el rostro de Los Ángeles y la calidad de vida de los angelinos”, indicó Nazario Sauceda, director de la Oficina de Servicios de Calles del Ayuntamiento.

Al Concejo Municipal llegó el miércoles una moción que pide colocar en la boleta electoral una iniciativa que agregaría un pago anual promedio de 28 dólares durante dos décadas a los dueños de propiedades y destinaría esos ingresos a la rehabilitación “urgente” de vialidades de esta ciudad.

La propuesta, que aparecería en la votación del 21 de mayo, es el bono más caro que se ha pedido en la historia de Los Ángeles. De ese tamaño, recalcaron las autoridades, es la necesidad no sólo de tapar los miles de baches y grietas, sino las averías tan graves que requieren una pavimentación completa.

La cantidad de vialidades que requieren reconstrucción total en esta metrópoli equivale a toda la red de calles de la ciudad de Oakland. Y esa factura se está pasando a los bolsillos, la salud y la seguridad de los residentes, al tiempo que impacta a la economía al ahuyentar a los negocios, recalcó Sauceda.

“Si alguien tiene dos coches en Los Ángeles, típicamente paga 1,500 dólares al año por gastos asociados a las condiciones de las calles de la ciudad, que es la tasa más alta del país”, dijo el funcionario.

La crisis económica y —sobre todo— la falta de inversión en los últimos 30 años, han hecho que conducir en Los Ángeles sea toda una experiencia: hay que sortear hoyos, zanjas, desniveles y pliegues de todos tamaños, igual en vecindarios marginados que en comunidades adineradas.

Sólo dos ejemplos: el bulevar Wilshire y la calle Alameda más parecen zonas de guerra.

Ni los 350,000 baches que se taparán en el presente ciclo fiscal, 17% más que un período anterior, sumando 2.3 millones de reparaciones desde 2005, han podido con el rezago. Sin embargo, el alcalde Antonio Villaraigosa, a quien no se le ha visto cubriendo hoyos desde el verano de 2011, no ha puesto tanto entusiasmo en la nueva propuesta.

“La mejor manera de avanzar era con los dólares de la [extensión de la] Medida R [una iniciativa que pedía alejar el horizonte de un impuesto para acercar proyectos de transporte y que fracasó en la pasada elección de noviembre] obteniendo recursos para acelerar el gasto de ese dinero”, dijo el lunes.

Éste también se ha convertido en un tema recurrente de los candidatos a la Alcaldía, quienes se han comprometido a mejorar las condiciones de las vialidades, pero no han explicado cómo lo harán.

Actualmente, un presupuesto anual de 100 millones de dólares apenas si permite resolver los daños inmediatos en el 73% de las calles. El resto requiere de una inversión cuatro veces más alta.

“El problema empeora cada día”, expresó el concejal Mitch Englander, uno de los autores de la medida. “Le estamos pidiendo a los angelinos que inviertan en algo que les retribuirá”, agregó.

Si el electorado aprueba la iniciativa, el Ayuntamiento aprovecharía una tasa de interés más baja, siguiendo los pasos de las ciudades de Nueva York, Chicago, San Francisco, Houston y Minneapolis.

No obstante, el programa se ha topado con el rechazo de grupos de dueños de casas, que argumentan que detendría la recuperación financiera del municipio.

“El mantenimiento de las calles debería ser una obligación de la ciudad a la que pagas para hacerlo”, mencionó Jon Coupal, de la Asociación de Contribuyentes Howard Jarvis.

Sauceda aseguró que una vez garantizado el fondo, todas las calles angelinas estarían sujetas a ser puestas bajo las categorías de “bueno, satisfactorio y favorable” en diez años.