‘Solo un primer paso hacia la justicia y la paz’

MÉXICO, D. F. (EFE).— El poeta mexicano Javier Sicilia dijo ayer que la ley que protege a las víctimas de la violencia es un “primer paso” que abre una esperanza de justicia, pero destacó que no basta y que aún hay un largo camino por recorrer para que la iniciativa no sea letra muerta.

En un acto celebrado en la residencia presidencial de Los Pinos, el líder del Movimiento de Paz con Justicia y Dignidad (MPJD) pidió un minuto de silencio para las miles de personas que han muerto y desaparecido en el marco de una “guerra que nunca debió haber sucedido”.

Entre ellas su hijo Juan Francisco, que falleció asesinado en marzo de 2011, suceso que llevó al poeta a formar el movimiento y a recorrer el país de norte a sur exigiendo justicia, lo que lo convirtió en una de las voces más representativas de las víctimas de la violencia.

Señaló que ayer fue un día puntuado por la paradoja: la tristeza y la alegría. La tristeza porque esta Ley General de Víctimas “no debió haber sido”, ya que es consecuencia de la no aplicación de las leyes, de la impunidad y de la corrupción, dijo.

Y la alegría porque, frente al dolor y sufrimiento de esas graves omisiones, esta ley abre “una esperanza de justicia y de paz, de la palabra cumplida y de un Estado que rompa la espantosa brecha que hay entre ciudadanos y autoridades que tanto daño ha hecho al país”.

Al presidente Enrique Peña Nieto, quien durante su campaña electoral se comprometió ante el MPJD a promulgar la ley que fue objetada por Felipe Calderón, pese a que el Congreso la aprobó en abril de 2011, le reconoció que cumpliera con lo “más sagrado que tiene el ser humano: la palabra”.

Se trata de un “profundo gesto democrático”, pero no basta, dijo el poeta, quien recordó que aún hay que crear un Sistema de Atención a Víctimas “honesto y dotado de suficientes recursos y personal para atender la enorme dimensión de la crisis humanitaria que enfrenta la nación”, con más de 70 mil víctimas en el último sexenio, según datos del nuevo Gobierno.

“Un sistema que permita la justicia no solo para los asesinados y violentados en su dignidad, sino la vuelta a casa de los desaparecidos”, que superan los 20 mil. Sin esa institución, la ley será letra muerta, advirtió.

Por ello, llamó a iniciar de una vez los trabajos para edificar ese sistema y crear los protocolos necesarios para que la ley de defensores de derechos humanos y periodistas “tenga peso y realidad”.

También exhortó a los poderes legislativo y ejecutivo a no permitir una regresión en materia de derechos humanos y recordó la necesidad de crear el memorial a las víctimas de la violencia en la llamada Estela de la Luz.