Pacto millonario para bancos

El acuerdo está lejos de resolver todos los problemas de la vivienda en EE.UU.

economía

Bank of America, el mayor prestamista de Estados Unidos y uno de los grandes protagonistas de la crisis financiera, acordó pagarle a la agencia hipotecaria del gobierno Fannie Mae 3,600 millones de dólares para resolver las reclamaciones relativas a los préstamos hipotecarios residenciales.

Además, se comprometió a recomprar los préstamos residenciales que le vendió Countrywide a la agencia gubernamental por valor de 6,750 millones de dólares

El acuerdo pone fin a una larga disputa entre las dos partes. Y a una demanda millonaria que el gobierno presentó en octubre pasado contra Bank of America y el emisor de préstamos Countrywide por “fraude hipotecario” entre 2007 y 2009.

Countrywide y Bank of America fueron acusados de aplicar un sistema de otorgamiento de préstamos diseñado para procesar peticiones de hipotecas a alta velocidad, sin controles adecuados.

“Tras el colapso del mercado de préstamos subprime en 2007, Countrywide comenzó un programa supuestamente fraudulento de otorgamiento de hipotecas llamado Hustle, diseñado para vender préstamos defectuosos (otorgados a clientes insolventes) a Fannie Mae y Freddie Mac”, dos organismos paraestatales que absorbieron esos títulos durante la crisis, indicó un comunicado de la fiscalía.

“Bank of America continuó con Hustle tras adquirir Countrywide en 2008”, agregó la fiscalía

De acuerdo con la demanda, los préstamos fraudulentos y a personas insolventes vendidos a Fannie Mae y Freddie Mac y que luego no pudieron ser cobrados generaron pérdidas por mil millones de dólares, que el Estado reclama ahora al banco.

Un tercer gran banco, Wells Fargo, también fue objeto de una demanda del gobierno, presentada el 9 de octubre, en la cual se le acusa de falsificar certificados de hipotecas que obligaron a la Agencia Federal de Vivienda (FHA) a pagar millones de dólares de seguro por préstamos que no fueron rembolsados ni lo serán.

De manera que el anuncio de Bank of America no ha sido el único que tuvo lugar en el sector para cerrar asuntos turbios del pasado. JP Morgan, Wells Fargo, Citibank y el Sovereign, entre otros, han cerrado también un acuerdo con los reguladores en EE.UU. para dar carpetazo a la investigación por los abusos en los procedimientos de embargo de viviendas morosas.

El desembolso combinado de las 10 entidades firmantes será de 8,500 millones de dólares. De ese total, 3,300 millones de dólares será un pago directo de hasta 125,000 dólares a los 3.8 millones de hipotecados que se vieron afectados por embargos abusivos entre 2009 y 2010. El resto se destinará a revisar las condiciones de las hipotecas.

La Oficina del Contralor de la Moneda y la junta de la Reserva Federal afirmaron que aceptaron el acuerdo para aliviar la carga financiera de los consumidores más rápidamente que a través de las revisiones caso por caso.

Pero el acuerdo está lejos de resolver todos los problemas de la vivienda en EE.UU. y algunos expertos dicen que puede ser de más ayuda para los bancos que para los ciudadanos que hacen frente a sus pagos hipotecarios cada mes.

En primer lugar, los bancos habrán superado el escándalo sin que haya una investigación más profunda sobre malas prácticas. El impacto económico no será tan grande para ellos puesto que ya habían reservado dinero para pagar lo convenido.

Además, es improbable que los hipotecados que perdieron sus casas por embargos erróneos las reciban de vuelta.

Y este convenio no ayuda a uno de cada cuatro deudores que están sufriendo los efectos de un valor de la propiedad negativo (sus casas valen menos de lo que cuesta la hipoteca) y tampoco a quienes han seguido pagando sus hipotecas a tiempo.

Sin olvidar que, gracias a este acuerdo, los bancos evitarán incontables procesos en la justicia civil.

Los abusos ocurrieron tras la explosión hace seis años de la burbuja inmobiliaria en Estados Unidos. Muchas empresas que ejecutaron embargos automáticos —u órdenes de reposesión— no verificaron la documentación correspondiente.

“Muchas de las compañías que ejecutaron los embargos hipotecarios no le dieron a la gente la posibilidad de luchar por mantener sus casas.” “En muchos casos ni siquiera verificaron que las ejecuciones hipotecarias fueran legítimas.”

Algunos empleados firmaron papeles que no habían leído o incluso utilizaron firmas falsas para acelerar los procesos, una acción que se conoce como “robot-signing” o “firma automática”.

El acuerdo con los bancos ha sido uno de los caballos de batalla de la Administración Obama.

Más allá de si el acuerdo es un paso en la dirección adecuada o no, la importancia de este pacto radica en que podría ayudar a que se redefinan las prácticas de préstamos hipotecarios.