El embajador de México

Medina Mora reune los requistos para ser el enviado adecuado de Peña Nieto en DC

La relación entre México y Estados Unidos es vital para ambos países que comparten una larga y compleja agenda de intereses comunes y encontrados.

Por eso no debe sorprender que el nuevo embajador mexicano ante Washington, Eduardo Medina Mora, sea un hábil y experimentado operador político, al mejor estilo priísta. Alguien que desde el inicio ha estado muy cerca al presidente Enrique Peña Nieto. Esta relación es fundamental para que haya una comunicación directa y de confianza entre Los Pinos y la embajada en D.C.

Medina tiene una larga trayectoria ligada al salinismo dentro del PRI. No obstante, ocupó puestos importantes dirigiendo el Centro de Investigación y Seguridad Nacional (CISEN) durante el gobierno de Vicente Fox y estuvo a cargo de la Procuraduría General de la República con Felipe Calderón. La cercanía de Medina con Peña Nieto causó desconfianza en la segunda administración panista, por lo cual fue enviado a Londres como embajador, su única experiencia en el servicio exterior mexicano.

Este historial ha hecho que su designación sea controvertida por el papel que jugó en hechos como el “michoacanazo” estando al frente de la PGR, denuncias sobre corrupción de su parte o sobre la supuesta colaboración mexicana en la Operación Rápido y Furioso.

No obstante, la nominación fue aprobada por unanimidad en la comisiones parlamentarias. Hasta el PRD, en un acto de respaldo, describió su abstención en el pleno como “un voto de confianza” al designado por Peña Nieto.

Esta coincidencia política es un buen comienzo para el embajador que, pese a tener experiencia en el área de seguridad, tiene la misión de dar prioridad a la relación comercial. La economía parece ser la piedra angular de la administración mexicana y ningún país tiene para México la importancia de Estados Unidos en esta área. Empero, la agenda bilateral es mucho más amplia con temas como seguridad, frontera, migración y medio ambiente, entre otros.

La posición de embajador mexicano ante estados Unidos es un cargo absolutamente político que también puede ocuparlo un diplomático de carrera. Pero eso no quiere decir que haya que tener un rango de embajador para cumplirlo adecuadamente.

Lo importante es que sea un negociador hábil, un operador experimentado para una agenda complicada — la experiencia en seguridad no viene mal— y que goce de la confianza del presidente para evitar malos entendidos. Medina Mora cumple esos requisitos.