Posible reforma

Empiezan a discutir medidas que la nueva ley de inmigración debería incluir
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Posible reforma
La Administración Obama se enfrenta al reclamo cada vez más insistente de lograr una reforma al sistema migratorio.
Foto: La Opinión - Aurelia Ventura

Con el 2013 llega, por primera vez en 23 años, la posibilidad de una reforma a las leyes de inmigración de Estados Unidos que vaya más allá del consabido reforzamiento fronterizo y de las restricciones para legalizar el estatus migratorio de quienes están fuera y dentro del país.

Lo que está sobre la mesa es la necesidad de una o más reformás que actualizen el sistema migratorio de EEUU.

La última vez que una reforma migratoria amplió las cuotas de inmigración y creó nuevas avenidas para la obtención legal de papeles de residencia fue en 1990, apenas cuatro años después de la llamada Ley de Amnistía de 1986, que legalizó a tres millones de personas indocumentadas.

La Ley de 1990 aumentó el límite total de inmigración legal de medio millón a 700,000 inmigrantes por año, creó las “visas de diversidad” para dar oportunidades de inmigrar a personas de países menos favorecidos por el sistema actual y retiró a la homosexualidad como una razón para excluir del país a un extranjero.

El arquitecto de esa ley fue el entonces senador Ted Kennedy, de Massachussets, que a su muerte en agosto de 2009 dejó al Congreso de Estados Unidos sin uno de sus más hábiles legisladores en el área de inmigración. Su falta, en este momento de oportunidad para la reforma migratoria, es citada por observadores como un posible escollo para la creación de un proyecto de reforma y para su negociación.

“Como abogado que ha estado en las trincheras de la práctica migratoria por 27 años, me preocupa que no quede nadie en el Congreso con la experiencia para redactar un proyecto de ley que pueda avanzar”, apuntó Dan Kowalski, abogado y editor de Benders Immigration Bulletin. “Al morir Kennedy, también se fueron 40 años de experiencia haciendo proyectos de ley migratoria y los expertos que trabajaban con él se regaron a los cuatro vientos”.

No obstante, la función debe continuar. Serán muchas las diferentes propuestas y los intereses que coincidirán en el Congreso a la hora de redactar una reforma. ¿Qué debe contener esa ley o esa serie de leyes? ¿Debe ser una, grande, que incluya una reforma integral? ¿O varias reformas más pequeñas que progresivamente vayan incluyendo los diferentes aspectos que competirán por la atención de los legisladores?

Ali Noorani, del Foro Nacional de Inmigración, resumió así el tipo de reforma que hace falta al país:

“Hay que modernizar la ley migratoria para que en el futuro, la inmigración sea legal y ordenada”, dijo Noorani, cuya organización está trabajando con grupos conservadores como las iglesias, los grupos policiales y los empresariales para crear un frente pro reforma de presión, particularmente hacia los republicanos.

“Necesitamos un proceso que celebre la libertad y el trabajo duro, y que reciba con los brazos abiertos tanto al ingeniero como al trabajador del campo”, agrega.

Esta visión amplia y positiva de la reforma es probablemente más fácil de decir que de llevar a la práctica. Ya comienzan a surgir las listas de la “reforma ideal”, que también podría llamarse la “reforma necesaria”.

Los tradicionales grupos cabilderos pro inmigrantes en Washington buscarán una reforma amplia, apuntó Clarissa Martínez de Castro, del Concilio Nacional de la Raza.

“Simplificando, hay que restaurar la legalidad en inmigración y para lograrlo hay que crear un camino a la legalización y a la ciudadanía, apoyar la inmigración legal aumentando los canales legales, apoyando el sistema de unificación familiar y considerar las opciones para trabajadores temporales que protejan al trabajador inmigrante y también al estadounidense”, dijo Castro.

Este acercamiento amplio y moderado de la reforma no es el plato de gusto de otros grupos a la izquierda y a la derecha del Concejo Nacional de La Raza (NCLR). Los libertarios de CATO Institute, que favorecen la completa libertad de acción de la empresa privada y la ausencia de acción gubernamental en las actividades económicas quisiera ver una reforma aún más radical, en la que sea el mercado el que decida todo.

“Lo más fructífero sería desregular la inmigración a como estaba antes de 1870”, indicó Alex Nowrasteh, experto en inmigración del Instituto Cato. “Que con la excepción de los criminales o sospechosos de terrorismo o las personas con enfermedades graves, no hubiera restricciones para vivir aquí y trabajar. Ser ciudadano sería otra historia pero entrar a trabajar debería ser libre, sólo regulado por el mercado”.

Del otro lado están algunos grupos de base que ven con sospecha la idea de una reforma “comprehensiva” o integral. “Debemos unirnos contra la reforma integral, esa idea que impulsan los demócratas para legalizar a unos a expensas de la mayoría empeorando aún más las cosas”, dijo Ron Gochez, activista de Los Angeles y candidato al concejo municipal. “Lo que quieren es más reforzamiento y militarización de la frontera con México, un programa de trabajadores temporales o nuevo bracero y más gente pobre para las fuerzas armadas”.

Los principales cabilderos anti inmigrantes no se quedarán cruzados de brazos. El grupo más influyente en Washington es FAIR (La Federación para la Reforma de las Leyes de Inmigración) cuyo nombre realmente esconde su verdadero objetivo: impedir cualquier legalización de inmigrantes e incluso reducir la inmigración legal a niveles mínimos. El grupo está ligado en sus orígenes a las ideas de su fundador John Tanton, quien impulsaba la eugenesia (selección de los seres humanos superiores) y la primacía de la raza blanca.

“No hay evidencias de que el triunfo de Barack Obama es un mandato para hacer una amnistía masiva para los extranjeros ilegales”, apunta FAIR en un comunicado. El grupo se opone a cualquier legalización de inmigrantes e incluso llamó “amnistía ilegal” a una propuesta republicana muy limitada que hubiera legalizado a algunos dreamers. Esto son algunos, pero habrá otros intereses movilizando sus cabilderos: sindicatos, empresarios y cámaras de comercio, grupos pro inmigrantes, grupos anti inmigrantes. La complicación es obvia.