Sonia Sotomayor cuenta en exclusiva sobre su vida

Segunda parte de la entrevista con la jueza hispana a propósito de la pronta publicación de sus memorias Mi mundo adorado
Sonia Sotomayor cuenta en exclusiva sobre su vida
La jueza hispana de la Corte Suprema de Justicia, Sonia Sotomayor. /ARCHIVO

EDLP: ¿Estaba nerviosa en su primer día en el nuevo trabajo?

SS: Nerviosa no puede siquiera describir lo que sentía. Muerta del susto podría ser una mejor manera de hacerlo.

En mi libro, hablo de la experiencia de leer de la Biblia en público en una iglesia y lo que sentí al subir las escaleras hasta la parte de arriba del púlpito. Es probable que haya tenido experiencias similares en cada situación nueva. Y desde luego, al salir para mi primer caso. No parecía que el cuerpo me temblara, pero temblaba por dentro.

EDLP: De sus colegas en la Corte, ¿quién es su alma gemela?

SS: Somos todos tan distintos y comparto con cada uno de ellos pedazos de un alma gemela.

Diría que el colega que me dejó una huella profunda en muy corto tiempo fue el juez John Paul Stevens. [Sotomayor lo llamó para felicitarlo por una opinión que él escribió.] Dije: ‘John, esto es completamente magnífico, no sé si yo podría producir algo como esto’. Él dijo: ‘Sonia, nadie nace siendo juez… Escribirás tus propias opiniones que serán igual de sólidas’.

En mi epílogo, ese es el mensaje que dejo, que estoy creciendo para convertirme en jueza.

EDLP: Si su padre estuviera hoy aquí, ¿qué diría sobre todos sus éxitos?

SS: Ese fue uno de los recorridos maravillosos; uno de los caminos sorprendentes de este libro fue aprender sobre un padre al que no conocía. Él era un soñador. Creo que hubiera dicho que se alegraba de ver que mis sueños se hacían realidad.

También creo que podríamos haber llegado al punto de poder decir que nos amábamos mutuamente. Era una generación distinta; no era una generación en la cual tus padres decían ‘te amo’. Me gusta mucho más esa parte de la generación de hoy.

EDLP: En muchas noticias sobre usted y otros puertorriqueños de El Bronx, no se incluye mucho la complejidad del condado, cómo la gente va a la iglesia, al trabajo y hace lo que tiene que hacer.

SS: Escribí el libro para mostrar ese panorama… El libro entreteje muchos propósitos y uno de ellos era que no sólo el país sino el mundo supiera que somos una parte importante de la vida real, que entendieran las complejidades de nuestra vida pero también su riqueza.

Cuando algunas personas piensan en las “comunidades en el gueto”, en las comunidades pobres, piensan en todo lo negativo y se olvidan de la palabra comunidad. La gente vive en esas comunidades y tienen vidas productivas. Y todo eso puede perderse en el diálogo público.

EDLP: Usted se describe a sí misma como extremadamente independiente. Sin embargo, cuando se casó, le añadió ‘de Noonan’ a su nombre.

SS: No se olvide que eran otros tiempos, pues estamos hablando de cuando el movimiento de los derechos femeninos recién estaba surgiendo. Mantener el apellido propio comenzó en una cultura mayor. Yo tenía 21, 22 años y venía de una familia tradicional.

EDLP: Hace una referencia fugaz en sus memorias al póquer. ¿Qué tan buena es jugándolo?

SS: Bastante buena.

EDLP: ¿Está siendo modesta?

SS: Un poquito. Soy bastante buena. No soy una jugadora profesional pero gano con regularidad contra mis amigos. No creo que me dejen ganar.

EDLP: ¿Hay algo de lo que se arrepiente?

SS: Con todo lo que estoy hablando en español en público, me molesta no haber recibido una educación más formal en ese idioma. Y ese es de hecho uno de mis proyectos de vida… He pensado tomar clases particulares para mejorar mi español.

Todos tenemos que tomar en serio nuestra obligación de volvernos completamente bilingües. Los que estamos flojos en español tenemos que dedicar tiempo a atender eso. Y los que tenemos un inglés pobre debemos dedicar tiempo a eso. Si vamos a dominar ambos mundos, tenemos que dominar nuestros dos idiomas.

EDLP: Usted menciona a El Diario/La Prensa dos veces en sus memorias. Dice que sus padres lo leían.

SS: El Diario/La Prensa ha sido parte de mi vida desde el día que nací. Espero que dure otros 100 y pico de años para que siga siendo parte de mi vida y de la de todos mis seres queridos.