Lance Armstrong lo admite todo

Confiesa que corrió dopado en los 7 Tours; le exigen que devuelva medalla olímpica
Lance Armstrong lo admite todo
En septiembre 30 de 2000: Jan Ullrich, Viacheslav Ekimov y Lance Armstrong posaban en el podio de los JO de Sidney.
Foto: AP

CHICAGO (AP).— Lance Armstrong finalmente lo admitió. Se dopó.

Armstrong no dio muchos detalles ni ofreció nombres. Conjeturó que probablemente no habría sido descubierto si no hubiera decidido regresar al deporte en el 2009.

Y dijo que supo que su suerte estaba sellada cuando su viejo amigo y compañero de entrenamientos George Hincapié, quien participó con él en sus siete triunfos en el Tour de Francia, fue forzado a denunciarle ante las autoridades antidopaje.

Pero desde el inicio, y más de 20 veces durante la primera parte de la entrevista con Oprah Winfrey, transmitida ayer, el excampeón de ciclismo admitió que había mentido sobre ello reiteradamente durante años, y que él fue el líder de un minucioso esquema de dopaje en un equipo del Servicio Postal estadounidense que le llevó al tope del podio en Francia una y otra vez.

“¿Y en el momento no te pareció que estaba mal?”, preguntó Winfrey.

“No”, replicó Armstrong. “Da miedo”.

“¿Te sentiste mal por lo que estabas haciendo?”, insistió Winfrey.

“No”, dijo. “Aun peor”.

¿Sentiste de alguna manera que estabas haciendo trampa?

“No”, dijo Armstrong tras una pausa. “Eso es lo peor”.

“Yo busqué la definición de trampa”, añadió momentos más tarde.

“Y la definición es ganar una ventaja sobre un rival, Yo no lo consideré así. Yo lo consideré hacer lo necesario para emparejar las cosas”.

Aún es muy pronto para saber si esta confesión televisada va a ayudar o dañar la vapuleada reputación de Armstrong y su ya tenue defensa en al menos dos demandas legales pendientes, y posiblemente una tercera.

De cualquier modo, una historia que parecía demasiado linda para ser cierta —la de un sobreviviente de cáncer que ganó una de las pruebas más duras del deporte siete veces seguidas— resultó no ser verdadera.

Winfrey arrancó la entrevista directamente en el meollo, haciendo cinco preguntas cuyas respuestas podían ser simplemente sí o no.

¿Usó Armstrong substancias prohibidas?

“Sí”.

¿Usó EPO (la droga que estimula la producción de glóbulos rojos)?

“Sí”.

¿Se sometió a transfusiones y dopaje sanguíneo?

“Sí”.

¿Usó testosterona, cortisona y la hormona del crecimiento humano?

“Sí”.

¿Lo hizo en todas sus victorias en el Tour de Francia?

“Sí”.

Durante todo ese tiempo, Armstrong aliena a compañeros de equipo que cuestionan esas tácticas, al tiempo que juraba que estaba limpio y trataba de silenciar a cualquiera que lo negara.

Despiadado y lo suficientemente rico como para ajustar cualquier cuenta, ningún lugar pareció fuera de su alcance —tribunales, la corte de la opinión pública, e incluso las rutas de la carrera más prestigiosa de su deporte.

Ese afán incansable es lo que Armstrong dice lamentar más.

“Es una enorme falta. Se trata de un hombre que esperaba conseguir todo lo que quería y controlar todos los resultados. Y eso es inexcusable”.

“Y cuando digo que hay personas que van a oír esto y nunca me van a perdonar, también lo entiendo. De veras”.

En Londres, 13 años después de que subió al podio en Sydney, Lance Armstrong fue despojado de la medalla de bronce que obtuvo en los Juegos Olímpicos de 2000 debido a su participación en actos de dopaje.

El Comité Olímpico Internacional envió el miércoles por la noche una carta a Armstrong para pedirle que devuelva la medalla, tal como el exciclista dijo que haría el mes pasado.

La decisión fue reportada ayer por The Associated Press.

El consejo ejecutivo del COI discutió la revocación de la medalla el mes pasado, pero aplazó su decisión hasta que la Unión Ciclista Internacional (UCI) notificara formalmente a Armstrong que había sido despojado de sus siete títulos del Tour de Francia y de todos sus resultados desde 1998.

Tenía 21 días para apelar.

Una vez que venció el plazo, el COI decidió quitarle la medalla. La carta a Armstrong fue enviada también al Comité Olímpico Estadounidense, que será el encargado de recoger y entregar la presea.

“Luego que la UCI confirmó que Armstrong no había apelado la decisión de descalificarlo de Sydney, le hemos escrito a él para pedir que devuelva la medalla de bronce”, dijo a la AP el portavoz del COI, Mark Adams.

“Hemos escrito también al Comité Olímpico Estadounidense para informarle la decisión” agregó.

En 2000, dos meses después de ganar su segundo título del Tour de Francia, Armstrong consiguió el bronce en la contrarreloj en Sydney.

El oro fue para el ruso Vyacheslav Ekimov, su compañero en el equipo U.S. Postal, y la plata para el alemán Jan Ullrich.

La medalla de Armstrong no se entregará a otro deportista, decidió el COI.

La UCI determinó también que no declararía otros ganadores de los títulos del Tour atribuidos otrora al estadounidense.

El español Abraham Olano Manzano, quien llegó cuarto en Sydney, no ascenderá al tercer puesto, que quedará vacante en los registros olímpicos.